Slow Food celebra el Día mundial de la alimentación 2019

El año en que Slow Food celebra el 30º aniversario de la firma de su Manifiesto, la asociación renueva su compromiso protegiendo conocimientos, habilidades y perspectivas que demuestran que el acceso a una alimentación buena, limpia y justa es posible para todo el mundo

El 16 de octubre, el Día mundial de la alimentación, la FAO hace un llamado a la acción en todos los sectores para hacer que las dietas saludables y sostenibles sean asequibles y accesibles para todos. Además, hoy se ha publicado el Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación (SOFA, por sus siglas en inglés) de 2019.

El informe destaca que «reducir los desechos y las pérdidas de alimentos tiene el potencial de contribuir a otros Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluido el objetivo Hambre cero. […] En los países de bajos ingresos, donde la inseguridad alimentaria es a menudo severa, es crucial aumentar el acceso a los alimentos, y es probable que el acceso en sí esté estrechamente asociado con la disponibilidad. Prevenir la pérdida de alimentos a nivel local en la producción de los pequeños agricultores puede aliviar la escasez de alimentos y aumentar los ingresos de los agricultores, mejorando en consecuencia el acceso a los alimentos. En el otro extremo, los países con ingresos altos, la prioridad es la nutrición y la calidad de la dieta».

 

«El informe SOFA destaca que el problema de los desechos alimenticios es un problema mundial que tiene interconexiones extremadamente complejas. Slow Food ha asumido a lo largo de los años este desafío, que nos ha llevado a trabajar con comunidades rurales en países de baja renta para mejorar su seguridad alimentaria. Para hacerlo, ayudamos a los pequeños agricultores a mantener viva la cultura de sus alimentos tradicionales y a mejorar el entorno local y la cadena de distribución a través de huertos y mercados de agricultores», dice Edie Mukiibi, miembro del Comité Ejecutivo Internacional de Slow Food. «Al mismo tiempo, es esencial seguir concienciando a los consumidores con buenos ingresos para que a través de sus elecciones puedan contribuir al cambio hacia un sistema más sostenible y a mejorar el acceso a alimentos saludables para todos».

 

En un mundo con un sistema de producción de alimentos injusto e insostenible, la importancia de los dos pilares del compromiso de Slow Food, la educación y la protección de la biodiversidad, es cada vez de mayor actualidad. Es crucial que los cultivos sean de una variedad diversa para proporcionar dietas saludables y salvaguardar el medio ambiente. La riqueza de la biodiversidad presente en la naturaleza puede ayudarnos a mejorar la calidad nutricional de la comida. Sobre esta cuestión, la red de comunidades de Slow Food de todo el mundo posee conocimientos y habilidades extraordinarias.

 

Un ejemplo proviene de la reunión Terra Madre Indígena Asia y Pan-Pacífico, que ha concluido hoy mismo en Ainu Mosir (Hokkaido). «Los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas crean dietas y prácticas biodiversas, que contribuyen a una vida saludable y tienen muchos beneficios: alimentos diversos y saludables, actividad física, contacto con la naturaleza, intercambio, identidad comunitaria y cultural» dice Remi Ie, Consejera Internacional de Slow Food en Japón y mujer indígena ryukyuana. “Para asegurar la supervivencia y la salud futura de estos sistemas alimentarios indígenas, debemos tener en cuenta las lecciones de nuestros mayores que practicaron un estilo de vida sostenible durante generaciones. Además, debemos empoderar a nuestros jóvenes involucrándolos, creyendo en ellos y confiando en ellos para reafirmar el legado de las antiguas tradiciones que estamos transmitiendo. La transferencia exitosa del conocimiento tradicional es la clave para un futuro sostenible no sólo para las comunidades indígenas sino para toda la humanidad”.

 

También los productos de los Baluartes de Slow Food son más ricos en valores nutricionales que las producciones convencionales similares. Esto es así gracias a las prácticas de producción —que evitan los productos químicos, conservantes y aditivos sintéticos—, a la fertilidad de los suelos en los que se cultivan las plantas y a la calidad de los alimentos con los que se alimenta a los animales de cría.

 

Los cocineros también están llamados a llevar a cabo una misión educativa y están comprometidos a hacer una labor de concienciación. Los chefs de la Alianza de Cocineros de Slow Food de Uganda y Kenia se comprometen a usar y promover alternativas a la margarina vegetal y a los cubitos de caldo. Las hojas secas de Moringa oleifera, muy ricas en vitamina C, o la pasta de cacahuete tostada, llamada binyebwa y rica en nutrientes, son solo dos ejemplos. Siguiendo con las propiedades médicas de los productos tradicionales, la Clínica Wamiti Herbal de Nairobi (Kenia) usa el Baluarte de Miel Ogiek para la preparación de medicinas naturales, y en Arusha (Tanzania), la asociación TRMEGA (Capacitación, Investigación, Monitoreo y Evaluación sobre Género y SIDA) en colaboración con los grupos locales de Slow Food se ocupa de la educación nutricional de pacientes con SIDA mediante la creación de huertos. En México encontramos otro ejemplo, pues Slow Food se ha involucrado en un proyecto del país para tratar la malnutrición infantil con productos del Baluarte miel de abeja xunankab en la península del Yucatán.

 

Por otro lado, en una zona ricas como Estados Unidos, Slow Food EE.UU. se está coordinando con la FAO para destacar el Día mundial de la alimentación. A medida que aumentan las tasas de sobrepeso y obesidad, este año Slow Food EE.UU. ha respondido al llamado a la acción de la FAO para que las dietas saludables y sostenibles estén disponibles y sean asequibles para todos. Los países, los responsables de la toma de decisiones, las empresas privadas y la sociedad civil son llamados a implicarse para lograr dietas saludables y el #HambreCero. Los miembros de la Alianza de Cocineros de Slow Food mandarán recetas saludables para niños, luego Slow Food EE.UU. creará un folleto de recetas simple y lo distribuirá entre los huertos escolares y los miembros de Slow Food.

 

Oficina de Prensa de Slow Food

Paola Nano: internationalpress@slowfood.it – Twitter: @SlowFoodPress

 

Slow Food es una red mundial de comunidades locales fundada en 1989 a fin de contrarrestar la desaparición de las tradiciones alimentarias locales y la difusión de la cultura del fast food. Desde entonces Slow Food ha crecido para convertirse en un movimiento global que implica a millones de personas en más de 160 países y que trabaja para que todos podamos tener acceso a una alimentación buena, limpia y justa. Slow Food es, por tanto, una extensa organización que cumple un papel esencial en todo el movimiento.

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