No hay acuerdo sobre la renovación del glifosato: para Slow Food es el momento de prohibir esta sustancia tóxica

Hoy no se ha podido llegar a ningún acuerdo sobre la renovación de la licencia de uso del glifosato. Según varios diplomáticos, la Comisión está negociando en estos momentos con los gobiernos para ver si una reducción el periodo de renovación podría animar a más países a apoyar la renovación de la licencia de uso de este herbicida.

Slow Food urge a los gobiernos de la UE a rechazar el permiso y a prohibir el glifosato: si no, se estaría yendo en contra de la opinión pública y se estaría obviando la exitosa Iniciativa Ciudadana Europea “Stop Glyphosate”. De hecho, la coalición Stop Glyphosate presentó oficialmente los resultados de “Stop Glyphosate” Iniciativa Ciudadana Europea (ECI, en inglés) a 28 autoridades nacionales europeas el 3 de Julio con 1.070.865 firmas recogidas.

Carlo Petrini, fundador y presidente de Slow Food International, afirma: «Hoy la voz de más de un millón de ciudadanos europeos y de la sociedad civil no ha sido escuchada ni respetada. Del mismo modo, es preocupante que los responsables de la toma de decisiones no estén actuando para prohibir esta substancia tóxica. Hay pruebas científicas de que el 45 % de las tierras de cultivo europeas contienen trazas de glifosato y que las partículas tóxicas son transmitidas por el viento y la lluvia, contaminando así los acuíferos y dañando las defensas naturales de las plantas, los hongos y los organismos del suelo. Esto es una prueba de cómo esta substancia permanece en el suelo y, finalmente, afecta a nuestra salud. Nuestros derechos aún están subordinados a los intereses de las multinacionales del mundo de la agricultura industrial. Producir sin utilizar glifosato ya es una realidad, se llama agroecología*. No podemos estar más convencidos de que deshacernos de esta sustancia en nuestras dietas es un paso importante para mantener nuestra salud. Y esto se puede conseguir cambiando el modelo de producción, adoptando prácticas agroecológicas.»

El glifosato, comercializado desde 1974, fue clasificado en 2015 por la Agencia para la Investigación del Cáncer (IARC) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una sustancia ‘probablemente cancerígena para los humanos’. Dos meses después de la publicación de la postura de la IARC, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) llegó a la conclusión opuesta: según su punto de vista, en realidad es ‘poco probable que el glifosato suponga un riesgo cancerígeno para los humanos.’ Sin embargo, la EFSA basaba su recomendación en un informe de la UE que copiaba y pegaba análisis de un estudio de Monsanto, y muchas páginas de este estudio eran idénticas a algunos pasajes de una solicitud enviada por Monsanto en nombre de Glyphosate Task Force (GTF), un organismo industrial dirigido por la propia empresa.

* La agroecología se basa en la conservación y la gestión de los recursos agrícolas mediante la participación, los conocimientos tradicionales y la adaptación a las condiciones locales. El uso de la agroecología como término científico se remonta a los años 70, pero las comunidades rurales de todo el mundo han aplicado muchas de sus soluciones a lo largo de la historia. Este conocimiento arcaico se ha ido dejando de lado u olvidando sistemáticamente con la llegada de la llamada Revolución Verde, que introdujo un modelo agrícola basado en el uso intensivo de aportes externos ricos en energía, entre ellos el uso masivo de productos químicos sintéticos en la agricultura y de maquinaria potente a base de combustibles fósiles.

Antecedentes:

Esta decisión llega tras una serie de intentos fallidos de conseguir una mayoría cualificada en el Comité Permanente y después también en el Comité de Apelaciones el 24 de junio de 2016, ambos comités con representación de los Estados miembros. El 29 de junio de 2016 la Comisión Europea renovó la autorización del uso de glifosato hasta la decisión tomada hoy.

Para obtener más información:

Oficina de Prensa de Slow Food International

Paola Nano, Giulia Capaldi

internationalpress@slowfood.it – Twitter – @SlowFoodPress

Slow Food es una organización internacional que concibe un mundo en el que todas las personas puedan acceder a una alimentación buena: buena para los que la consumen, los que la cultivan y para el planeta. Más de un millón de activistas, cocineros, expertos, jóvenes, productores, pescadores y académicos de 160 países están comprometidos con Slow Food. Entre ellos, 100.000 socios de Slow Food están relacionados con 1.500 grupos locales y contribuyen tanto a la financiación mediante una cuota de inscripción como y participan en las actividades organizadas territorialmente. Como parte de esta organización, más de 2.400 comunidades del alimento de Terra Madre producen alimentos a pequeña escala y de forma sostenible por todo el mundo. 

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