En Argentina el nuevo Baluarte de la Miel Silvestre del Pueblo Wichí

Slow Food y el FIDA trabajan con los jóvenes indígenas para defender y promover su patrimonio alimentario.

Slow Food y el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola) trabajan juntos para fortalecer a las comunidades indígenas, en particular a los jóvenes, protegiendo y promoviendo su patrimonio alimentario y apoyando la sostenibilidad y la resiliencia de sus prácticas. Gracias al proyecto trienal “Empoderar a los jóvenes indígenas y a sus comunidades para defender y promover su patrimonio alimentario”, se involucrarán a 300 jóvenes de pueblos originarios y a más de 500 productores/as indígenas de los Baluartes Slow Food y de las redes Terra Madre Indígena y FIDA.

Los principales países involucrados son Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Kenia. Se fortalecerán cinco Baluartes indígenas existentes y se crearán cinco nuevos Baluartes. De estos diez Baluartes, dos serán seleccionados para la creación de un sistema que mejore e incremente la comercialización de los productos de los pueblos indígenas, mientras se exploran nuevas formas de etiquetado o sistemas de garantía participativos.

La creación del nuevo Baluarte de la Miel Silvestre del pueblo Wichí en Argentina fue posible gracias a la participación de la comunidad wichí de Larguero, no lejos del río Pilcomayo y del Hito Esmeralda, como se llama al territorio tripartito entre Argentina, Bolivia y Paraguay. Los Wichí siempre han vivido en la zona árida del Chaco central, caracterizada por la escasez de lluvias durante la mayor parte del año y las lluvias intensas en noviembre. Aquí recolectan y comercializan miel silvestre y, desde hace algún tiempo, han iniciado una primera experiencia de promoción del producto en Buenos Aires, en tiendas de comercio justo y a través de grupos de compra solidarias.

El objetivo del Baluarte es poner en red a productores, cociner@s y gastrónom@s, especialistas e instituciones interesad@s en preservar y valorizar los productos espontáneos recogidos por la comunidad de Larguero, así como el conocimiento, la cultura y las tradiciones de los Wichí. Se mejorarán las técnicas de recolección de la miel, las condiciones higiénicas de las instalaciones de prensado y filtrado y se reforzará la comercialización del producto. Se prestará mucha atención a la inclusión de los jóvenes wichí en los procesos de toma de decisiones y de producción. En una segunda fase el Baluarte, en el que actualmente participan unas cincuenta personas, miembros de diez familias de la comunidad de Larguero, se extenderá a otras comunidades.

“La creación del Baluarte Miel Silvestre Wichí, es un reconocimiento muy importante, que nos da ganas de seguir trabajando aun con más ímpetu y que nos hace entender que todos los esfuerzos pasados valieron” – afirma Juan Pearson, Coordinador del Baluarte. “La recolección de miel es una actividad ancestral de los Wichí: la miel fue, es y será uno de los componentes de la dieta del Pueblo Wichí, y las técnicas de recolección siguen transmitiéndose de generación en generación. El apoyo de Slow Food nos permitirá mejorar las condiciones en las que se trabaja actualmente hablando de infraestructura y equipamiento, pero fundamentalmente, nos permitirá, iniciar el camino de la formalización del grupo de recolectores. Además, la creación del Baluarte permitirá incluir el reconocimiento en nuestras etiquetas y nos abrirá nuevas puertas para la comercialización del producto.”

La miel de abejas silvestres, que en wichí se dice twatsaj, es muy importante para los Wichí, que no son apicultores, sino recolectores, con roles de género dentro de la comunidad bien definidos. Las colmenas silvestres comienzan a acumular miel dos meses después del inicio de la floración a mediados de agosto. Es noviembre, con el comienzo de las lluvias, el momento adecuado para la recolección: los hombres, observando la actividad de las abejas, identifican los árboles o las ramas huecas en las que han depositado la miel y proceden a recogerla, cuidando de dejar una parte de ella para la alimentación de las colonias. La cosecha es entonces prensada para separar la cera de la miel. Este último se filtra tres veces con la ayuda de un paño para eliminar las impurezas y finalmente se envasa. Las mujeres, por su parte, cultivan y cosechan frutos silvestres de muchas especies de árboles (algarrobo, chañar, mistol, quebracho blanco, palo borracho, palo santo, chaguar) cuya conservación es importante porque -además de los frutos- proporcionan las flores que son esenciales para la vida de las abejas.

* Baluarte son los proyectos de Slow Food que sostienen la producción de calidad en peligro de extinción, protegen regiones y ecosistemas únicos; recuperan métodos de procesamiento tradicionales y salvaguardan razas de animales autóctonas y variedades de plantas locales. Cada Baluarte involucra a una comunidad de pequeños productores y proporciona asistencia técnica para mejorar la calidad de la producción, identificar nuevas oportunidades en el mercado y organizar intercambios con productores a nivel internacional a través de los grandes eventos organizados por Slow Food.

Para más información por favor contactarse con:

Coordinador del Baluarte

Juan Ignacio Pearson

Tel. +591 76110135 – pearson@agro.uba.ar

Oficina de Prensa Internacional de Slow Food

internationalpress@slowfood.it – Twitter: @SlowFoodPress

Slow Food es una organización internacional que concibe un mundo en el que todas las personas puedan acceder a una alimentación buena: buena para los que la consumen, los que la cultivan y para el planeta. Más de un millón de activistas, cocineros, expertos, jóvenes, productores, pescadores y académicos de 160 países están comprometidos con Slow Food. 

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