El Terra Madre Day en Cuba, una eclosión de creatividad y compromiso

La celebración este 10 de diciembre de 2017, del TMD, marca un antes y un después en el devenir de Slow Food Cuba (SFC).

En la finca Vista Hermosa, cerca del pueblo de Bacuranao hacia el este de La Habana, un nutrido grupo de miembros y simpatizantes de los nuevos conceptos promocionados por Slow Food Internacional (SFI), -poco más de sesenta personas-, nos reunimos para celebrar un canto por la vida. La defensa de la biodiversidad, la protección del medio ambiente, la salvaguarda de productos y prácticas en extinción; y en particular, la promoción de una alimentación buena, sana, limpia y justa fue el sentido llamado de los asistentes.

En una rústica construcción llamada “ranchón” por los habitantes de la Isla, con techo de guano, con bancos y mesas de madera, fue el espacio campestre donde se efectuaron presentaciones de varios de los proyectos asociados a SFI; y charlas relacionadas con el cuidado de la tierra y la defensa de nuevos conceptos alimentarios: Agroecología y Resiliencia socio-ecológica; La ciencia detrás de la alimentación saludable; Lo limpio en Slow Food; fueron algunas de las temáticas a las que se sumaron las proyecciones de trabajo de los miembros de SFC y los contenidos del proyecto De la Tierra a la Mesa. La mañana culminó con la firma de los asistentes en apoyo a la “Declaración de Chengdu”, aprobada por el VII Congreso Internacional de SFI, efectuado entre el 29 de septiembre y 1ro de octubre del actual año, en China.

Y no todo fue de carácter intelectual. El festejo se inició con un almuerzo tradicional cubano muy apetitoso, y según los allí presentes, era bueno, limpio y justo, expresión de lo que acontece a diario en el lugar. El frío día no mermó el calor humano, ni la alegría y la eclosión de creatividad generada y concebida para la ocasión. Productos de varios proyectos de SFC se vendieron: condimentos, quesos de cabra, frutas, vegetales. Momentos de gran diversión y socialización lo fueron el cooking –show realizado por dos reconocidos chefs cubanos, – Yamilet y Enoch -, y las rifas de una botella de vino, un cake y ¡un guanajo! ( pavo). Muy bien acogido fue el mini-taller para niñas y niños sobre el ordeño de cabras; los recorridos a caballo; las visitas a las áreas de exposición de animales; las degustaciones de varias elaboraciones y la visita al Mirador de Vista Hermosa.

El Día de la Madre Tierra fue una realidad soñada y superada por el trabajo cooperativo de Slow Cuba y de su compromiso con los principios defendidos por Slow Food Internacional.

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