Por un futuro justo, ecuo e inclusivo

indiginousMientras la comunidad internacional batalla para hacer posible el futuro que deseamos, «un mundo justo, ecuo e inclusivo» como sostiene el documento de resolución de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible (Río de Janeiro, 20-22 de junio de 2012), es de crucial importancia reconocer que muchos grupos y prácticas ecológicas están todavía descuidadas.

Custodios del saber

Las poblaciones indígenas poseen un conocimiento inigualable de la alimentación y de las actividades agrícolas sostenibles, estrechamente vinculadas a las comunidades y basadas en su cultura de pertenencia. Pero también han de adaptarse de continuo a nuevas oportunidades y nuevas fuentes de amenaza. Hoy, gran parte de lo que todavía queda de la diversidad biocultural del mundo está concentrada en sus territorios. Desafortunadamente, sin embargo, muchos operadores e investigadores en el campo ortodoxo del desarrollo no comprenden los hábitos ecológicos y agrícolas (como el método del “corta y quema”, el pastoreo y la selección de cultivos locales y razas animales socialmente relevantes), y con frecuencia algunos gobiernos infravaloran su validez o amenazan su existencia directamente. Para producir una transición respecto de dinámicas más sostenibles, inclusivas y ecológicas, que puedan satisfacer las necesidades de sustento y de seguridad alimentaria de todos, es necesario que estos marginados custodios de un saber valioso sean transferidos de nuevo al centro del escenario.

En las últimas décadas muchas agencias para el desarrollo, fundaciones, grupos de presión y movimientos sociales, han comenzado a destinar una mayor atención a las actividades agroecológicas de las comunidades indígenas y a expresar su preocupación por la pérdida de sus conocimientos, de su cultura y de sus prácticas. Algunos grupos indígenas han tenido la posibilidad de pasar a formar parte activa de redes regionales, globales o temáticas, y de movimientos sociales. Sin embargo, en estos ambientes esencialmente no nativos, a los miembros indígenas no siempre les resulta natural hablar de sus propias prácticas y experiencias ecológicas: acaso un patrimonio de su historia de marginación. Es pues urgente poner en contacto a todos estos grupos indígenas, y concederlos la posibilidad de mostrar a un público más amplio, local, regional y global, su decisivo papel en la promoción de la agrobiodiversidad.

Como coordinador de la Asociación indígena para la agrobiodiversidad y la soberanía alimentaria, estoy muy contento de que Slow Food se proponga dar voz a las comunidades indígenas, presentando las diversas formas en que éstas llevan a la práctica sus conocimientos agroecológicos para el placer, el bienestar y la seguridad alimentaria de cada uno. Infunde esperanza asimismo ver que Slow Food ofrece a las comunidades indígenas la oportunidad de formar una red local en el interior del mismo Slow Food y de Terra Madre: este contexto amplio y ramificado contribuirá a reafirmar la identidad que estos grupos extraen de unas prácticas alimentarias locales que, allá donde se aplican de forma responsable y respetuosa, protegen el ambiente local, defienden sus tierras y sus regiones y les permiten adaptarse al cambio climático. El deseo es que esta red indígena en continua evolución ayude a Slow Food a identificar “puntos de apoyo” que permitan a las instituciones responsables movilizarse respecto de la investigación, la política y el apoyo en agricultura y, a su vez, reconocer el papel de los pueblos indígenas como depositarios de conocimientos y aliados en la difícil tarea de hacer el sistema agrícola y alimentario actual más sostenible y «justo, ecuo e inclusivo».

 

By Phrang Roy, co-ordinator of the Indigenous Partnership for Agrobiodiversity and Food Sovereignty and Slow Food International Councillor for Indigenous Peoples

  • Did you learn something new from this page?
  • yesno