Solo renovando profundamente la organización de Slow Food, solo haciéndola más abierta e inclusiva y solo experimentando nuevas formas de inclusión, de implicación y de participación podremos enfrentarnos de la mejor manera posible a los desafíos que nos esperan en el futuro y ofrecer resistencia a aquellos –poquísimos– que concentran en sus manos el poder y la riqueza y que deciden el destino de la comida en todo el mundo y también el de toda la humanidad. ¡Ellos son gigantes, pero nosotros somos multitud!

Declaración de Chengdu, septiembre 2017

El Congreso Internacional de Chengdu (China, septiembre 2017) ha supuesto una evolución para Slow Food hacia un movimiento global compuesto por cientos de miles de personas de más de 160 países.

Los desafíos relacionados con el sistema alimentario son cada vez más urgentes y complejos. Es necesario identificar nuevas formas de asociación, más sencillas, que permitan recoger todas esas realidades que interpretan la filosofía «bueno, limpio y justo».

Las comunidades de Slow Food pueden ser una respuesta.

Se trata de una forma de organización abierta, inclusiva, y generalizada sobre el territorio pero que también comparte los objetivos internacionales comunes, como la lucha contra el desperdicio alimentario, la superación de las desigualdades, la protección de la biodiversidad, la lucha contra el cambio climático, por citar algunas.

¿Qué es una comunidad de Slow Food?

El término “comunidad” no es nuevo en la historia de Slow Food ni en la historia de la civilización en general. En el léxico de Slow Food entró de forma oficial en el 2004, con la primera edición del Terra Madre y hoy se convierte en un modelo organizativo.

La comunidad nace tras una Declaración Fundacional. En el documento los miembros declaran:

  • la adhesión ideológica a Slow Food y a los principios de la declaración de Chengdu;
  • el compromiso, el objetivo que la comunidad define para promover la visión común en su propio territorio, en su propio contexto;
  • las actividades, las iniciativas y los proyectos que llevará a cabo para conseguirlo;
  • la contribución que la comunidad decide aportar para apoyar los proyectos estratégicos de la red internacional (Baluartes de Slow Food y Arca del Gusto, Huertos y Campañas);

De aquí parte la revolución de Slow Food.
¡A partir de hoy nacerán las primeras comunidades en todo el mundo!

Para saber más, ¡visita las secciones laterales!

¡Haz clic aquí para proponer tu comunidad! >>

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