Una conversación con Miryam Gorban – Agroecología y Sistema Alimentario

Miryam Gorban es una mujer argentina determinada, clara y alegre. Las 87 primaveras que lleva sobre la espalda le han dado memoria, coraje, una habilidad de análisis precisa y un liderazgo experimentado en la lucha por la soberanía alimentaria. Sus ojos reflejan el destello de la lucidez de pensamiento y de la genialidad de alguien que ha dedicado su vida a importantes valores. Miryam es hoy la coodinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria en la Escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, una de las 40 del país.

Originaria de una provincia del interior argentino, Miryam dedicado su vida a las instituciones, a la salud y a la comida. Incialmente hizo de maestra y después se mudó a Buenos Aires para estudiar dietética en la Universidad de Medicina. Empezó a trabajar en el Ministerio de Salud Pública antes de terminar los estudios, que finalizó con 60 años, cuando acabó la licenciatura.

1996 fue el año que le cambió la vida. Participó en la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, organizada por la FAO, conoció la Vía Campesina, que en esa ocasión acuñó la expresión «soberanía alimentaria», y entendió que existía una red de personas en el mundo que trabajaban en temas que le importaban. En el mismo año, el Gobierno argentino abrió las puertas a la soja transgénica, destinó grandes parcelas de tierra para su cultivo y convirtió a Argentina en el primer laboratorio de experimentación con cultivos OGM al aire libre.

En 2003 nació la primera Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria en La Plata, y hoy hay 40 en las universidades más prestigiosas del país, a lo largo del inmenso territorio, de los Andes a la Patagonia. «Las cátedras tienen muchos objetivos», me cuenta Miryam. «En primer lugar, crear un espacio teórico-práctico de formación sobre la soberanía alimentaria; en segundo lugar, promover la conexión entre conocimientos diversos, contribuir a la difusión y al refuerzo de las experienias productivas y sociales que contribuyen a la generación de alternativas locales, participar en el debate para orientar las políticas públicas que apoyan la soberanía alimentaria».

Miryam me explica el nombre de la cátedra, «Libre». «Libre porque se formó a partir de un grupo interdisciplinar de estudiantes y profesionales con experiencia, como médicos, antropólogos, sociólogos y abogados de la sociedad civil. Analizamos la visión de la alimentación desde diversas perspectivas, convencidos de que la alimentación está en el centro de la vida humana y que la comida es un bien y un derecho, no una mercancía». Su Cátedra, por ejemplo, publica una serie de cuadernos que, tras escoger los textos de modo participativo, recogen las investigaciones más interesantes y las demandas más urgentes, abriendo así el camino al contraste y al debate.

En sus textos, Miryam habla de la crisis de la civilización, de la responsabilidad de las economías neoliberales, que negando el acceso a la alimentación impiden también el acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a la vivienda y a una vida digna. «Desde el punto de vista de la salud nos encontramos en un momento en el que tenemos una parte de la población malnutrida y otra, sobrealimentada, con una incidencia mayor de patologías como la diabetes y las enfermedades crónicas, que son producto de los nuevos modelos de alimentación industrializada». También desde un punto de vista medioambiental, las consecuencias son graves: el modelo de producción alimentaria actual se basa en el uso masivo de la tierra, el monocultivo, la eliminación de los bosques, la contaminación de los ríos, la agricultura para la exportación, etcétera, procesos que contribuyen al cambio climático. El respeto por la biodiversidad y el desarrollo de la agroecología son aspectos fundamentales del concepto soberanía alimentaria».

«En concreto, “la agroecología exige políticas públicas y no debe tener nada que ver con los intereses privados. Argentina tiene muchas experiencias interesantes en todo el territorio que necesitan acceso a crédito y formación, canales de comercialización y producción a escala para estimularlas. Sin embargo, estamos siendo testigos del aumento de precio de la tierra, así como de los costes fijos de la producción. Por este motivo, el producto agrícola no genera ingresos para el agricultor y, al mismo tiempo, no es accesible para quienes lo consumen. Ambos pierden, y perdemos todos”».

Miryam Gorban estará en el Terra Madre Salone del Gusto (Turín, 20-24 de septiembre) e intervendrá en el foro El veneno en el plato el jueves 20 de sepiembre, de 16:00 a 18:00, del grupo Slow Seeds.

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