Las especies invasoras se transforman en un recurso: el pez león y el pez diablo en México

*Lic. Liliana García Ramirez- Directora de Programas de Amigos de Sian Ka’an A.C, México

El problema de las especies invasoras, que migran por razones climáticas o “logísticas”, naturales o determinadas por la acción humana, es compartido por toda la red de pescadores y expertos presentes en el evento Slow Fish – El Mar: Un Bien Común, organizado por Slow Food y la Región Liguria en colaboración con socios locales y nacionales.

Esto es lo que nos cuenta Liliana García Ramírez, Directora de Programas de Amigos de Sian Ka’an AC, organización mexicana enfocada a la conservación del medio ambiente en Quintana Roo. Amigos de Sian Ka’an es uno de los socios del proyecto “Slow Fish Caribe: Fortaleciendo modelos de conservación y aprovechamiento sustentable en áreas protegidas en el Caribe vinculadas a Slow Food” que promueve el uso sostenible de los recursos marinos y costeros de los complejos, frágiles y biodiversos ecosistemas de arrecifes costero-caribeños.

El proyecto cuenta con el apoyo financiero de la Unión Europea y está siendo implementado por Slow Food en colaboración con socios locales (la Fundación Activos Culturales Afro – ACUA y la Corporación para el Desarrollo Sostenible y Ambiental del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina – CORALINA en Colombia, Colectividad RAZONATURA y Amigos de Sian Ka’an en México) en tres reservas de la biosfera: las Reservas de la Biosfera de Sian Ka’an y de Banco Chichorro en la costa mexicana de Quintana Roo, y la Reserva de la Biosfera Seaflower en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

  • ¿Cuáles son las especies invasoras que están amenazando el ecosistema y la economía de la pesca en Q. Roo?

Quintana Roo es el estado de México donde se encuentra parte de la Región del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), con zonas relevantes por su biodiversidad, amenazadas por especies exóticas, como el pez león (Pterois volitans/miles) y el pez diablo (Pterygoplichthys pardalis). El pez león es originario del Indo-pacífico y su primer registro en el Caribe fue en 2009, en los ecosistemas marino-costeros (arrecifes, manglares y praderas submarinas). El pez diablo es originario del Amazonas, representa una amenaza ambiental sobre las cuencas de los ríos Usumacinta y Balsas, así como el Río Hondo a partir de 2014 y pone en alerta los sistemas lagunares asociados como Bahía de Chetumal, Bacalar y Sian Ka’an, sitios estrechamente ligados geo-hidrológicamente, considerados Regiones Hidrológicas Prioritarias, que se distinguen por su alta diversidad biológica e integridad ecológica.

¿Cuáles problemas generan estas especies?

La creciente invasión del pez león como especie exótica en el Sistema Arrecifal Mesoamericano, amenaza la biodiversidad y las pesquerías de esta y otras áreas marinas de la región, debido a su explosión demográfica, su competencia por alimento con peces nativos y su depredación sobre estadios juveniles de peces y crustáceos de importancia comercial (como el mero del caribe Epinephelus striatus). Se estima que sus presas corresponden a más de 40 especies nativas, de las cuales 30 son peces. El pez diablo, de su lado, elabora nidos en el sustrato y en las riberas, en tal densidad que aceleran la erosión de las orillas, destruye la vegetación de fondo y suspende sedimentos, además de desplazar a otras especies nativas por ser sumamente territorial. Estos factores representan un riesgo para los peces endémicos que habitan el río Hondo y áreas relacionadas de gran relevancia como Bacalar, que está conectada superficialmente al río, y que cuenta con ecosistemas icónicos como los estromatolitos o microbialitos, potencialmente dañables por el invasor.

¿Es posible transformar estas especies invasoras en recursos?

En el caso del pez león existen esfuerzos significativos para su control en Quintana Roo, basados en acciones coordinadas como la Estrategia Regional para el Control del Pez León en el Sistema Arrecifal Mesoamericano, que promueve la comercialización de la carne, la fabricación de artesanías con las aletas del pez, la organización de torneos de pesca y eventos gastronómicos, la investigación y el monitoreo. En el caso del pez diablo, las acciones para su manejo y aprovechamiento se encuentran en una etapa menos avanzada; sin embargo en Quintana Roo, el pez diablo ha recibido atención para su control en el rio Hondo por algunas organizaciones como Amigos de Sian Ka’an, ECOSUR y la Comisión de Cuenca del rio Hondo. Por ejemplo, en algunas áreas aledañas como Tabasco y Chiapas, la piel del pez diablo se aprovecha para fabricar zapatos y se consume su carne. Para ambas especies, se gestiona el establecimiento de comités regionales y locales de combate y vigilancia.

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