La Red Slow Fish Caribe crece con la Primera Comunidad de Pesca Sostenible de Colombia en Bocachica.

Los desafíos relacionados con el sistema alimentario son cada vez más urgentes y complejos. Es necesario identificar nuevas formas de asociación, más sencillas, que permitan recoger todas esas realidades que interpretan la filosofía «bueno, limpio y justo». Las comunidades de Slow Food pueden ser una respuesta. Es con este propósito que el 22 de febrero, en el departamento de Cartagena, se lanzó la “Comunidad Slow Food de Pesca Sostenible de Bocachica” la primera Comunidad Slow Food de Colombia y de la Red Slow Fish Caribe. Bajo el liderazgo de Slow Food Cartagena, un grupo de pescadores, pescadoras, cocineras tradicionales y productores locales, decidieron trabajar en conjunto para la transformación de su territorio, a través de la defensa de la biodiversidad y la promoción de un consumo responsable. La comunidad está conformada por aproximadamente 280 integrantes pertenecientes a asociaciones de pescadores, mujeres emprendedoras y una unidad productiva del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).

El evento contó con la participación y apoyo de representantes de varias instituciones y organizaciones locales entre las cuales se destacan: Slow Food Cartagena, el Consejo Comunitario de Bocachica, la Asociación de pescadores de Bocachica,  la Armada de Colombia, las Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATA), la Fundación Cultural Afrocaribe de Bocachica Luna Alegre de Karex (FUNCADEBLAK) y las Mujeres Emprendedoras a la Innovación.

Bailes tradicionales, muestras gastronómicas y talleres participativos animaron la jornada de trabajo durante la cual los miembros de la comunidad concordaron sus principales objetivos y prioridades como mejorar sus prácticas de pesca, contribuir al cuidado de los corales y manglares, abrir espacios de dialogo con las autoridades e instituciones de la zona y mejorar su posicionamiento en el mercado a través de la apertura de nuevos canales de comercialización.

A seguir Rebeca Peña, líder del Convivium de Slow Food Cartagena y principal promotora del proceso de creación de la Comunidad de Pesca Sostenible de Bocachica nos cuenta su experiencia y visión para el futuro de la Comunidad y su rol como promotor de prácticas sostenbiles de pesca y consumo responsable en el territorio.

“Mi ciudad Cartagena, está ubicada en el Caribe Colombiano, rodeada de gente alegre, historia y de ecosistemas ricos en biodiversidad, tenemos mar, una ciénaga, una bahía y un sistema de caños que cumplen la función de conectar de manera natural y ecológica los cuerpos de agua. También tenemos islas que hacen parte de la jurisdicción del Distrito de Cartagena. Nuestra geografía humana y territorial es muy diversa, por lo que confluyen muchas visiones respecto al territorio y a la cultura, todas con un enorme potencial de desarrollarse de manera sostenible. Todos esos ingredientes, hacen que nuestra esencia, sea única.

En medio de murallas, tambores y cumbia, nació el Convivium de Slow Food Cartagena,  con muchos sueños y dudas entre manos. Al principio, esto era como el génesis, el camino flotaba en el limbo, sin lograr dimensionar las múltiples comprensiones que tiene el movimiento Slow Food. Durante el desarrollo de cada actividad, reuniones, eventos, largas conversaciones y lecturas, fui descubriendo poco a poco, lo que yo llamo “Los telones de Slow Food”. Para entender a Slow Food, tuve que compararlo con un escenario de teatro con múltiples funciones, me imaginé estar allí sentada en la sala, expectante e intrigada, sin saber que vendría, el silencio absoluto por supuesto era el protagonista, en medio de todo y de la nada, sorpresivamente se abrió el primer telón, logré apreciar la primera función, quedé fascinada, pero mi cerebro empezó a dibujar muchos signos de interrogación conscientes e inconscientes, surgieron muchas preguntas, pero no había tiempo de resolverlas todas allí, sin embargo, la función debía continuar y le llegó la hora al segundo telón, ahora este, tenía nuevos personajes y otras historias, una función completamente distinta, pero que seguía el mismo hilo conductor, fui dándome cuenta de nuevos enlaces y conexiones, donde las problemáticas iban encontrando las soluciones, pero igual, la lista de preguntas no paraban. Mi conclusión y mi corazón me decían que Slow Food tenía una visión muy holística y donde los telones no paraban de abrirse, llegó el tercero, el cuarto, el quinto y así sucesivamente y muchos vínculos impensables hasta que “el todo” ese todo que es el amor mismo, ensambla perfectamente. De esta forma un poco metafórica y abstracta, fui comprendiendo el carácter y la naturaleza compleja, integral y sistémica de la esencia de los alimentos buenos, limpios y justos. 

Tanto desde la agricultura, como desde la pesca se han  venido desarrollando acciones a través de diferentes iniciativas, una de ellas es “Cartagena se alimenta”, un espacio pedagógico y participativo, cuyo concepto replicable fue creado por mi compañera Isha Ramírez, líder del Convivium de Slow Food Barranquilla y fue adaptado a nuestra ciudad. A través de este formato, hemos desarrollado tópico específicos como “Cartagena se Alimenta de Salud, del Campo” y “Cartagena se Alimenta de Mar” que, dada nuestra condición geográfica, cultura gastronómica y problemáticas, ha tenido una mayor respuesta y oportunidad de desarrollo. Gracias a estos espacios, se fue tejiendo la red de pesca sostenible de Cartagena, con los pescadores, instituciones, cocineros, restaurantes, empresas,  comunidades y con el público cartagenero que asiste a los eventos. 

Del resultado de este bello trabajo y gracias al acompañamiento de nuestro convivium de Slow Food Cartagena y sobre todo a la disposición de la comunidad para generar nuevos cambios, ellos lograron constituir oficialmente la primera Comunidad de Slow Food de Pesca Sostenible en Bocachica, encabezada por su líder Sandra Sinesterra, quien ha tomado la batuta y se ha empoderado para sacar adelante esta comunidad. Ha sido muy satisfactorio, poder reencontrarme con una comunidad que se encuentra tan solo a 20 minutos en lancha desde Cartagena y con la cual nunca tuve contacto. Han sido muchos los aprendizajes que tengo por parte ellos y que reservo especialmente en mi corazón, es un aprendizaje constante, que se alimenta cada vez que trabajamos por nuestros bienes comunes.

La comunidad organizó un representativo evento de lanzamiento que tuvo lugar en la playa de Bocachica, en el Kiosko de Alma Rosa, a quien cariñosamente todos le decimos “Mami”. Mami es  una cocinera tradicional que forma parte de la comunidad y es como un angelito bajado del cielo. Fue un evento cargado de muchas emociones, donde la comunidad participó activamente.  Mami nos deleitó con una comida deliciosa: salpicón de pescado, pescado guisado en leche de coco, arroz con coco frito y arroz de coco blanco, ensalada, tajadas de plátano maduro, pescado frito, había también embutidos de pescado y bollo limpio, todo esto acompañado de un rico jugo de corozo. La música como parte del territorio, estuvo presente con un grupo de jóvenes raizales que hicieron una muestra de bailes tradicionales, resaltando la herencia que nos dejaron nuestros antepasados. Este evento contó con el apoyo y participación de varias instituciones y empresas locales.

Lo que se cocina después de la creación de esta comunidad, son nuevas alianzas comerciales e institucionales que desde ya se han empezado a notar. Gracias al apoyo del Restaurante “La Picúa”, la Comunidad de Pesca Sostenible tendrá mayor visibilidad, con el lanzamiento de un plato alusivo a la comunidad y un pequeño porcentaje de la venta del plato, será destinado al apoyo de actividades. La Comunidad de Pesca Sostenible de Bocachica también participará a finales del mes de marzo en un evento de ciudad llamado Ciclo Siete, que actualmente se replica en toda Iberoamérica, donde se vive la semana de la sostenibilidad, haciendo una limpieza y siembra de manglares. El convivium de SF Cartagena, seguirá acompañando y respaldado a la Comunidad de Pesca Sostenible de Bocachica como comunidades hermanas que somos y partes del mismo cuerpo.

Desde el alma, anhelo que los telones de SF no paren de abrirse en nuestro territorio, que logren expandirse en las consciencias de los cartageneros y de nuestra amada Colombia”.

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