El sistema de trazabilidad de la langosta de Slow Fish Caribe

Desde tiempos muy remotos, el ser humano se ha beneficiado de una amplia variedad de productos derivados del mar provenientes de la pesca de captura, la acuacultura, o la recolección de mariscos y otros organismos acuáticos como las algas. Y es que el consumo regular, si bien moderado y diversificado, de pescados y mariscos aporta muchos beneficios a nuestra salud. Nuestra pasión por alimentarnos del mar ha aumentado tanto en los últimos años, que actualmente los mariscos y pescados son los alimentos más comercializados a nivel mundial.

Sin embargo, la preocupación por parte de los consumidores sobre la capacidad de los gobiernos y otras instituciones para producir de manera sostenible los alimentos marinos, se ha visto incrementada en los  últimos años. Factores como el estado global de los recursos pesqueros, los impactos ambientales y sociales de la acuacultura intensiva, o la expansión de redes de comercio internacional complejas y opacas, son responsables de esa creciente preocupación.

Esto ha generado el nacimiento de toda una serie de iniciativas y herramientas que permiten crear sistemas de trazabilidad orientados al consumidor y que tienen como objetivo conectar a los consumidores con la identidad, la historia y la fuente del pescado o marisco.  Las cadenas de suministro fáciles de rastrear promueven la confianza y el desarrollo de una relación más directa entre los pescadores, el público, los consumidores, los minoristas, los mayoristas, los gerentes y los cocineros.

Además, al comer mariscos y saber quién, qué, cuándo y cómo se capturó un pescado, el consumidor está asumiendo su nivel de responsabilidad en la salud de las pesquerías salvajes, las comunidades costeras y el océano.  El compromiso con los ecosistemas marinos más saludables no solo es crucial, sino que también es un imperativo moral que garantiza que las generaciones futuras heredarán un océano limpio y saludable.

Al igual que en otras campañas de Slow Food, Slow Fish apuesta por el pescado “bueno, limpio y justo.” El proyecto Slow Fish Caribe, gracias al compromiso y al esfuerzo de los pescadores de la Sociedad Cooperativa pesquera Cozumel, ha desarrollado un sistema de trazabilidad innovador para la langosta espinosa.

En la temporada de pesca 2019, 9.600 ejemplares del Baluarte Slow Food de la langosta espinosa del Banco Chinchorro y Sian Ka´an serán etiquetadas con un cintillo que contará con un código QR. Este cintillo garantiza que la langosta ha sido manipulada, refrigerada y protegida de forma correcta, con la máxima higiene, y que ha sido capturada de forma artesanal, selectiva y respetando el medio ambiente.

Al escanear ese código, el consumidor entra en una página donde puede descubrir la embarcación que ha capturado su langosta y conocer los pescadores protagonistas de esta fascinante historia. Además, a través del código numérico de cada etiqueta, el consumidor puede conocer informaciones más específicas sobre su langosta, como el día y el área de pesca, los datos biológicos y mucho más.

 

Puedes navegar en el sistema de trazabilidad de la langosta del Baluarte aquí

Si quieres conocer más sobre la langosta del Baluarte y el proceso de pesca sostenible de las cooperativas de pescadores de Banco Chinchorro y Sian Ka’an, puedes descargar el Manual de Consumo Responsable de langosta aquí

 

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