El mes del productor: cuando la agricultura se hace amiga del medio ambiente

Durante el mes de noviembre sigue adelante Food for Change (Comida para el cambio), la campaña internacional de Slow Food sobre la relación entre la alimentación y el cambio climático. Tras haber trabajado con todos vosotros durante el reto Food for Change, ha llegado el momento de celebrar el trabajo de los productores. Y Slow Food lo hará a través de su red mundial.

 «Debemos tener el coraje de transformar el problema en una oportunidad», dice José Antonio Casimiro González, un campesino originario de Cuba y socio de Slow Food. «El cambio climático es una realidad de la que no podemos escapar, sobre todo en el Caribe, lo vivimos todos los días. Mi granja fue destruida por un tornado el año pasado. La naturaleza nos lo pide, tenemos que cambiar, virar el rumbo y escoger prácticas agroecológicas para que se conviertan en un modelo de vida. Finalmente tenemos que premiar a estos productores locales que a menudo se sienten abandonados y en el último lugar. Tenemos que valorarlos, tenemos que conseguir que las personas sientan que la con comida que tiene un alma detrás es diferente. El cambio empieza aquí».

Y con este espíritu la campaña Food for Change quiere celebrar durante el mes de noviembre, el trabajo de los productores de comida buena, limpia y justa. Ellos son los héroes que cada día cultivan la tierra con amor y que cuidan del planeta y del clima.

«Si me hubieran dicho que trabajaría con la tierra tan solo hace 10 años seguramente habría dicho que no», nos cuenta Roberta Billitteri, una productora de alubias Badda y de pimientos Polizzi Generosa, dos Baluartes Slow Food sicilianos. «Había decidido que quería cambiar el mundo, pero pensaba hacerlo de otro modo. Después he entendido que para hacerlo era necesario trabajar la tierra, ensuciarse las manos, he entendido que la madre naturaleza te enseña a trabajar con reglas que no se pueden cambiar. Y que debes realizar este trabajo con conciencia y con dignidad, compartiendo los valores e involucrando a tu propia comunidad».

Proteger las producciones locales y, con ellas, a los pequeños productores también es una solución en África.

«El cambio climático también es una realidad en Burkina Faso», explica Jean Marie Koalga, consejera de Slow Food para el África Occidental. «Esto se nota durante las lluvias: son fenómenos violentos cada vez más frecuentes, desde las inundaciones hasta las sequías». ¿Cómo podemos contrarrestar todo esto? La respuesta no puede ceder ante la lógica de los OGM, de la monocultura o los productos químicos de síntesis. Para nosotros, la respuesta se encuentra en las comunidades, en el descubrimiento de las variedades locales y en las prácticas agrícolas tradicionales que se adaptan mejor al contexto ambiental. La respuesta al cambio climático es la protección de la biodiversidad y, con ella, de los productores que deben ser conscientes de la importancia de su trabajo y a quien debemos agradecer su labor».

¿Cómo se participa entonces en el Mes del productor?

Hay muchas maneras de hacerlo: se pueden organizar desde eventos de agradecimiento a los agricultores hasta premios para difundir las historias y la conciencia de los productores.

Estas son algunas sugerencias para celebrar el trabajo de tu productor de confianza

Juntos al mercado de agricultores

Organiza un desayuno, una merienda o un aperitivo para los productores del mercado de agricultores más cercano. ¡Será un modo bonito de pasar tiempo juntos y de agradecerles su compromiso!

Almuerzos, cenas, disco sopas…

Un picnic, Eat-In, almuerzo o cena en las escuelas, en los restaurantes, en las casas, en las empresas agrícolas o en áreas públicas permitirá compartir el placer de la comida buena, limpia y justa con un público más amplio. Invitando a los productores, los participantes podrán aprender a conocer y a apreciar la gastronomía local. Estas ocasiones contribuyen también a recordar que la comida es un placer, es cultura y es convivencia.

Visitas a las empresas agrícolas

Las visitas a fincas son una oportunidad excelente pare reforzar los vínculos entre los productores y los consumidores. El resultado es una experiencia educativa directa durante la cual las personas podrán descubrir productos nuevos, aprender de los productores y ver con sus propios ojos qué modelo productivo estamos comprometidos a promover.

Actividades de educación alimentaria

Las actividades de educación alimentaria tienen diversas formas y se pueden organizar para un público amplio: niños y adultos, docentes, productores, socios de Slow Food y simpatizantes. Estas iniciativas pueden incluir los huertos escolares, las degustaciones guiadas con la intervención de un productor local, intercambios entre generaciones o laboratorios del gusto. Procura siempre involucrar a los productores de tu área.

Inventa un premio especial y crea un evento

Escoge y premia a un grupo de productores, por su trabajo y su compromiso con la protección del medio ambiente y de la biodiversidad. Organiza un encuentro, cuenta su historia e involucra a todas las personas que puedas.

 ¿A qué esperas? ¡Participa con nosotros!

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