El Cangrejo Negro del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Respetar la veda es asegurar el futuro de especies en peligro de desaparecer y de culturas vinculadas a ellas.

El Cangrejo Negro (Gecarcinus ruricola), baluarte Slow Food desde el año 2014, es un crustáceo terrestre que habita en el bosque seco tropical del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en Colombia.

El Cangrejo Negro es de gran relevancia para la comunidad raizal (población descendiente de esclavos africanos y navegantes británicos[1]), es parte del patrimonio gastronómico local, apetecido por los isleños y por quienes visitan las islas. Cumple importantes funciones como a nivel económico, representa una importante fuente de ingresos para las familias raizales; ambiental, contribuye en el ciclo de los nutrientes, la fertilidad y la salud de los suelos; cultural, es una especie nativa y patrimonio natural de las islas, su captura, procesamiento y preparación, pertenecen a los conocimientos tradicionales ancestrales.  Esta especie se encuentra representada en bailes típicos y canciones tradicionales, además, cada año – el primer festivo de noviembre – se desarrolla el festival del Cangrejo Negro en la isla de Providencia.

En la última década, su población ha venido desapareciendo exponencialmente – sobretodo en la isla de San Andrés – debido a la urbanización masiva, el agotamiento y desaparición del bosque seco, las corrientes marinas que no siempre permiten el retorno de los juveniles y por su captura irregular e indiscriminada.  Por estas razones, es de gran importancia llamar la atención sobre la preservación y conservación del recurso.

Con este fin, se están poniendo en marcha diferentes acciones a nivel local que involucran a actores públicos, privados y comunitarios. En lo específico, para limitar los efectos de su captura indiscriminada – sobretodo durante la época de reproducción – desde el año 2005, a través de la resolución 1132 de la Corporación Coralina – se ha establecido un periodo de veda para asegurar la reproducción de la especie, que va desde el 1 de abril hasta el 31 de julio de cada año. Durante la veda se prohíbe la comercialización, procesamiento, almacenamiento y movilización del Cangrejo Negro.

La epoca de veda coincide con el momento en el cual el Cangrejo Negro se reproduce. De abril a julio las hembras migran del bosque hacia el mar para desovar. Sucesivamente las larvas del cangrejo se desarrollan en el mar y cuando han crecido lo suficiente regresan al bosque para seguir creciendo y desarrollar su vida.

Respetar la veda es asegurar el futuro de la especie y por tanto de una parte importante de la cultura raizal.

No captures, proceses, comercialices o consumas Cangrejo Negro en esta época, cédeles la vía para que las hembras puedan llegar al mar y luego los pequeños cangrejitos puedan regresar al bosque. Estas pequeñas acciones nos garantizarán que podamos seguir disfrutando del Cangrejo Negro baluarte de la cultura raizal.

 

[1]  Se trata de comunidades étnicas, con su propia lengua, el Creole, y cultura desarrolladas a partir de sus raíces africanas, europeas y caribeñas. Sus orígenes culturales afro-anglo-antillanos se manifiestan en una fuerte identidad cultural que se diferencia del resto de la población colombiana.

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