Protejamos el manglar y su sabor: Jóvenes de Esmeraldas se suman a la puesta en valor del patrimonio natural y gastronómico del territorio

La ciudad costera ecuatoriana de Esmeraldas es el hogar de un delicado ecosistema donde las especies en peligro están perdiendo su hábitat único y, por extensión, la población humana corre el riesgo de perder su patrimonio alimentario. 

En un intento de movilizar a las comunidades locales para proteger el ecosistema de los manglares y reconocer su importancia para la cultura de Esmeraldas, se ha impulsado el reconocimiento de un nuevo Baluarte de Slow Food: el Baluarte del Cangrejo Azul de Esmeraldas. Los Baluartes Slow Food, que suman 500 en todo el mundo, sostienen las producciones de calidad en peligro de extinción, protegen regiones y ecosistemas únicos, recuperan métodos de procesamiento tradicionales y salvaguardan razas de animales autóctonas y variedades de plantas locales. Cada Baluarte implica una colaboración a largo plazo entre Slow Food y la comunidad local de productores, pescadores, recolectores, ganaderos (entre otros).

«Para mí, comer lo típico de nuestra región, significa nutrirme a mí misma del mismo modo que lo hicieron mis padres, y sus padres antes que ellos. Es una tradición que se transmite de generación en generación. Cuando como un cangrejo, un ceviche o un corviche, me doy cuenta de que ésta es la herencia más rica que he recibido de mis padres», dice la integrante del Baluarte de Slow FoodPatricia Caicedo. Hija de una recolectora de cangrejos y de un palmicultor, Patricia trabaja actualmente como empleada doméstica en el Cantón San Lorenzo, en la parte norte de la Provincia de Esmeraldas.
En Esmeraldas, el proceso de puesta en valor de la diversidad productiva y alimentaria local empezó por uno de los recursos más emblemáticos del territorio: el Cangrejo Azul (Cardiosoma crassum). El hábitat de este crustáceo terrestre, que se alimenta de hojas de manglares y de la vegetación que lo rodea, ha sufrido las consecuencias negativas del turismo de masa, el uso de los pesticidas y antibióticos en la cría de camarones y otros grandes problemas como el degrado medioambiental y la marginalización de la población afrodescendiente. El cangrejo azul de Esmeraldas fue reconocido como Baluarte Slow Food en 2018, fruto de una fructífera colaboración con la organización Luna Creciente (Movimiento Nacional de Mujeres de Sectores Populares) en el norte de la Provincia y la UOCE (Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas) en el sur, dentro del marco del proyecto «Empowering Indigenous Youth and their Communities to Defend their Food Heritage», financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

La comunidad local está participando activamente en la cadena de valor del producto, colaborando ampliamente con los jóvenes para desarrollar el proyecto, fortaleciendo la cadena de valor del cangrejo azul para que se convierta en una opción económicamente viable para las familias locales, contrastando el éxodo rural, preservando el ecosistema del manglar y los territorios.

«Gracias a Slow Food, estamos aprendiendo a valorar los productos locales de nuestro territorio, y además promovemos simultáneamente modos responsables de producir y consumir el cangrejo azul de Esmeraldas, nuestro Baluarte Slow Food. Este recurso es una fuente de sustento esencial para la gente local, estamos trabajando para conservarlo diversificando las actividades económicas que lo rodean y buscando circuitos de comercialización alternativos», nos cuenta Patricia, que se unió al movimiento Slow Food a través de la organización de mujeres Luna Creciente, de la que forma parte. «Aprendí mucho sobre la importancia de comer alimentos buenos, limpios y justos después de unirme a Slow Food. Me ha acercado a ideales fundamentales como la promoción de la producción sostenible de alimentos», agrega.

Este año es el 30 aniversario del Manifiesto de Slow Food, un momento importante en la historia de la organización y sus actividades. Para conmemorar la ocasión, hemos iniciado la campaña internacional 30 años del Manifiesto Slow Food: nuestra comida, nuestro planeta, nuestro futuro, que celebra nuestra historia y mira hacia el futuro del planeta.

En las próximas semanas, destacaremos proyectos de nuestra red en todo el mundo que promueven alimentos buenos, limpios y justos para todos. Apoyar Slow Food significa ayudar a financiar proyectos que empoderen a las comunidades locales, protejan la biodiversidad y hagan que la soberanía alimentaria sea una realidad para todos.

¡Celébralo con nosotros! Apoya Slow Food

 

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