Una lección de clase en el campo y en el obrador: cómo salvar la biodiversidad local con proyecto de emprendeduría escolar

27 Feb 2024

Os imaginais un mercado liderado por escolares lleno de productos gastronómicos artesanales hechos por los alumnos dentro del currículum escolar para defender la biodiversidad local? Pués lo han hecho realidad!!!

 

 

El noviembre pasado, compartimos un artículo sobre un proyecto impactante que se está desarrollando en España (Escola amb Projecte Psicoeducatiu Km0- Slow Food Education Network), y que involucra a estudiantes, cocineros y abuelos en proteger los productos locales. Hoy, os contamos cómo este proyecto se está desarrollando, proporcionando una experiencia real de emprendeduría para los escolares. 

Proyecto de emprendeduría de la Diputación de Barcelona

En Cataluña, la Diputación de Barcelona, ofrece para las escuelas un proyecto de emprendeduría aportando recursos a los ayuntamientos para hacer talleres al alumnado de cómo crear una cooperativa, cómo crear logotipos, conseguir financiamiento, recursos de marketing, de venta, de oratoria, y finalmente se concluye vendiendo productos hechos artesanales, hechos por los propios alumnos. Esa clase (o grupo escolar) se convierte en una empresa con sus respectivos miembros directivos, socios, etc. Es una experiencia única de la cual se aprende muchísimo ya que es una vivencia real.

Pera de Lleida: mermeladas de re-aprovechamiento alimentario

Así, aprovechando el contacto con un obrador cercano al Convivium Slow Food Garraf Penedès, se empezó el proyecto de emprendeduría con un grupo de quinto de primaria de la Escuela Anselm Clavé de Cornellá. Se escogió trabajar con una especie de pera llamada “pera de Lleida” para hacer mermeladas de re-aprovechamiento alimentario, ya que maduraba muy rápidamente y no daba tiempo de ser consumida en buen estado.

El Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat, cedió un congelador para ir acumulando las peras que ya no tenían buena apariencia antes de trasladarlas al obrador, era el curso escolar del covid, por ello no se podía ir con el alumnado al obrador. Al mismo tiempo, y por primera vez, la Diputación de Barcelona dio su permiso para incorporar este producto gastronómico en el mercado de las cooperativas escolares (el CuEmE – Cultura Emprendedora Escolar). Así, los alumnos han obtenido el permiso del Ayuntamiento para venderlo en el exterior como cualquier otro vendedor de mercado. 

 

Era la primera vez y estábamos muy emocionados, alumnos y profesores por haber empezado un gran reto con nuestra escuela. Y hemos creado tendencia ya que nuestro esfuerzo, trabajo  y nuestro ejemplo ha sido incorporado este curso escolar en 7 otras escuelas de las 30 que forman parte del proyecto de la Comunidad Slow Food Educa. Nos visitaron las autoridades, salió en los medios de comunicación, fue un éxito compartido "

- Anna Raventós, Directora del Programa de Slow Food Educa -

Nunca imaginamos que tuviéramos tanta repercusión. Ha sido una gran oportunidad para nosotros comercializar un producto nuestro, que lo hemos vivido desde la escuela en todas sus fases "

- David (alumno que propuso hacer un producto gastronómico) -

Marmelada con peras de Lleida

Un paso más: ciruelas

Una vez introducido el concepto de fruta reaprovechada, el curso siguiente, se dio un paso más. Se decidió recoger ciruelas que estaban en muchísimos campos de la Ciudad de Cornellá pero que por motivos de construcción fueron desapareciendo. Curiosamente, en el Parque Agrario del Baix Llobregat, esta ciruela llamada “pruna miravolant” está conservada y protegida en su Arboretum, y fue cedida por la gerencia para utilizarla para el proyecto. La Fundación Espigoladors ayudó a recogerlas, y dio explicaciones a los niños de cómo recoger fruta de los árboles. El alumnado aprendió mucho ya que para algunos era la primera vez que entraban en un campo y recogían fruta con sus manos. 

Una vez recogidas las ciruelas, dado que era ya junio, y empezaban las vacaciones escolares, se pusieron en el mismo congelador que el curso anterior ya estuvieron guardadas las peras. Y llegó el día de llevarlas al obrador: en el primer curso fuimos con la Asociación Eixarcolant en Jorba. Este segunda vez fuimos a l’obrador de la Fundació Espigoladors: “Es imperfect” del Prat de Llobregat.  El alumnado hizo todo el proceso: recoger las ciruelas, lavarlas, extraer el hueso, pesarlas y ponerlas en un bol. Una vez en la olla, fue el obrador quien siguió el proceso, grabado en todo momento para no perder ninguna fase. De allí, los botes se vendieron en el mercado CuEmE.

Hemos visto la gran necesidad de seguir trabajando para que se produzcan muchas más experiencias, para volver con el vínculo con la tierra. Necesitamos contextualizarnos, nutrirnos de nuestro entorno, y aunque muchos alumnos estén en ámbitos rurales, muchos de ellos necesitan esta aproximación a la tierra para entender cómo se producen los alimentos "

- Anna Raventós -

Nos repartieron unos petos, unas gafas para protegernos la vista y unas cajas para recogerlas. Nunca había recogido fruta directamente del árbol, fue una gran experiencia "

- Laura -

Me hubiese quedado ayudando a hacer mermeladas, usar las manos y ver que se puede hacer fácilmente, me ha gustado mucho. De mayor, me gustaría dedicarme a esta profesión "

- Marta -

Obrador d’Eixarcolant

Fundación Espigoladors

Fundación Espigoladors

Etiquetas: creación y votación 

Se etiquetaron los botes de mermelada a través del programa informático del Canva. En el primer proyecto cada alumno creó su propia etiqueta, en el segundo se hicieron votaciones para escoger las más divertidas.

 

Parc Agrari Baix Llobregat

Àreas del currículum escolar que intervienen en el proyecto

Este proyecto de emprendeduría permite trabajar holísticamente el currículum escolar en su totalidad, es decir todas las materias escolares se ven involucradas: 

  • El área lingüística se utilizó para explicar el proceso que se siguió para elaborar las mermeladas, el texto de los carteles de la parada del mercado, la investigación de quienes son todos los colaboradores del proyecto, las actas de todas las asambleas para tomar decisiones en la cooperativa, las redacciones de resumen de las conferencias y talleres.
  • En el área de oratoria se utilizó al salir por la radio anunciando los productos que se venden en el mercado. 
  • El área matemática se utilizó para pensar en la cantidad de fruta antes de ser deshuesada, después de ser separado el hueso, la cantidad de botes que han salido, los que se han vendido, los porcentajes de azúcar, limón, y especies. Y los estudios de mercado con gráficos.
  • El área artística se utilizó desde el diseño de las etiquetas, el logotipo representativo de la cooperativa, los carteles de marketing y el packaging de las mermeladas.
  • En el área de valores y del medio natural y social,  la cultura emprendedora desde la economía circular, el valor de ayudarse entre fundaciones, asociaciones y  ayuntamiento. Y los valores respetando la filosofía de slow food: la protección de la biodiversidad de la zona, el consumo de productos locales, el respeto del medioambiente y las mermeladas en sí, como un producto bueno, justo y limpio.
  • En el àrea de educación física constituye la caminata desde la escuela a pie hasta el arboretum del Parque Agrario y viceversa.
  • En el área de música explorando canciones relacionadas con la sostenibilidad, y las temporadas de las frutas y verduras.

“Nos hemos concienciado de la protección de la biodiversidad que ejercemos con nuestro proyecto de emprendeduría gastronómica, el valor del producto de proximidad aportando nuestro granito de arena para que los agricultores de nuestra zona puedan reconocerse con la ayuda de nuestra divulgación de cada producto en concreto. Y tiene un gran sentido, comprobar en directo el resultado de nuestra solidaridad, ya que una parte de las ciruelas recogidas se dan al Banco de Alimentos de manera solidaria. Y de la venta de las mermeladas se entrega el dinero recaudado a una ong que se escoge de manera grupal por votaciones”. afirma Natalia, la directora de esta escuela piloto que al mismo tiempo forma parte de la Comunidad Slow Food Educa Catalunya.

Otras iniciativas similares

A este iniciativa se sumó la “Escola Sant Francesc d’Assís” recogiendo una manzana “poma carabruta” especie frutal de la zona de Sant Joan Despí. Otras 2 escuelas: El Colegio Sant Ramon de Penyafort de Vilafranca del Penedès y la “Escola Pia de Sitges” han recuperado el “Mosto” de la Malvasia de Sitges que forma parte del Baluarte del Convivium Garraf Penedès. “La Escola Pia de Vilanova” va a hacer reaprovechamiento de la fruta sobrante del comedor escolar (pera y fruta) y también unos grisines con Jordi Morera del Forn l’Espiga de Vilanova i la Geltrú. En la zona del Bages, en Sant Fruitós, se recupera una galleta con una receta antigua (la galleta del peregrino) en la Escuela Paidós con la ayuda del Forn de Cabrianes. Y en la “Escola Monsenyor Gibert” han plantado unas berenjenas blancas que se harán mermeladas con el obrador más cercano y también cuenta con la ayuda del Ayuntamiento de Sant Fruitós para congelarlas hasta el día agendado y  volcándose para que no falte de nada ya que se estrenan este año con el mercado de los niños y el proyecto en sí. 

Haremos galletas en tres escuelas, en una ya se hizo la prueba piloto con Francesc del Forn Massana de Cornellà. En la Escuela Mediterránea, con la ayuda de la asociación de la Identidad Geográfica Protegida del Pan de Payés, se explicó al alumnado las diferentes clases de harina, procesadas con masa madre para entender la diferencia. El alumnado del Instituto Esteve Terrades, nos hizo el logo con impresoras 3D para hacer los moldes de las galletas, quedaron muy divertidas. Este año las probaremos en la “Escola Areny" y en la "Escola La Parellada de Santa Oliva" "

- Anna Raventós -

Galletas artesanales en Tarragona

La escuela la Parellada de Santa Oliva del Baix Penedès, el curso anterior se atrevió con el mosto y este año ha hecho unas galletas artesanales. La reflexión del tipo de harinas las ha hecho Jordi Gasque del Forn de Nulles (Tarragona).

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Slow Food Educa

Así pués Slow Food Educa potencia los alimentos locales consiguiendo un producto gastronómico artesanal que se pueda vender al final del proyecto. Y al mismo tiempo, asesora, ayuda a gestionar y supervisar el proceso, adaptándonos a cada escuela y zona. Son los productos gastronómicos del alumnado. ¿Los queréis probar? 

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