Slow Fish Caribe: el proyecto financiado por la UE sobre los modelos de gestión sostenible en áreas protegidas llega a su fin

19 Abr 2021

Slow Fish Caribe: el proyecto financiado por la UE sobre los modelos de gestión sostenible en áreas protegidas llega a su fin, dando como resultado un gran apoyo a dos de los Baluartes Slow Food y el fortalecimiento de las comunidades locales.

El proyecto Slow Fish Caribe: fortaleciendo modelos de conservación y aprovechamiento sustentable en áreas protegidas en el Caribe vinculadas a Slow Food llega a su fin. Las actividades del proyecto se basaron en la valoración de los recursos marinos y costeros, y de las diferentes culturas que se desarrollan alrededor de estos recursos; así, dichas actividades permitieron la diversificación de la producción, la valoración de los productos que forman parte de la identidad del territorio, el fortalecimiento de los procesos de producción vinculados a la pesca artesanal, la transformación y comercialización de gastronomía tradicional, incluyendo el cangrejo negro de Providencia y la langosta espinosa de Banco Chinchorro y Sian Ka’an, ambos Baluartes de Slow Food.

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CrabCayProvidencia. Foto de Juan David Cortés Hernández

El Foro de Terra Madre Salone del Gusto

Los resultados del proyecto se presentaron el 24 de marzo durante el foro Slow Fish Caribe: sustainable management models in protected areas, dentro de la celebración de Terra Madre Salone del Gusto, centrándose en las lecciones aprendidas y las reflexiones de los protagonistas. En el evento intervinieron varios ponentes: Matilde Ceravolo – Jefa Adjunta de Cooperación en la Delegación de la Unión Europea en Colombia, Liliana Vargas – Referente para Slow Food del proyecto Slow Fish Caribe en Colombia, Paula Barbeito – Coordinadora Internacional de Slow Food para la red Slow Fish, Martin Quintero – Cocinero, (Caribbean Place Donde Martín, Providencia, Colombia), Doris Bernard – Representante de ASOCRAB (Providence Sweet Black Crab Association, Providencia, Colombia), José Angel Canto Noh –  Presidente de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera en Cozumel (México), Marcela Ampudia, representante de la comunidad Slow Food Fi’wi Old Providence and Ketlina (Colombia).

Para ver la grabación del evento haga clic aquí.

El proyecto

El objetivo del proyecto era valorar el conocimiento tradicional y fortalecer las capacidades locales para mejorar la gestión y el uso de recursos naturales marinos y costeros, y diversificar las actividades productoras locales con el fin de mejorar el bienestar económico y social de las comunidades locales, fomentar la gestión sostenible de la biodiversidad de mares y costas mediante el uso responsable de recursos locales, así como extender las buenas prácticas y los resultados del proyecto en toda la región del Caribe mediante la red Slow Fish Caribe.

«Entre las actividades que apoya este proyecto, nos sentimos especialmente orgullosos del sistema de trazabilidad de la langosta desarrollado por la Sociedad Cooperativa Pesquera de Cozumel en Sian Ka’han (México)», explica Paula Barbeito, coordinadora de Slow Fish dentro de Slow Food. «Escaneando el código QR que aparece en las etiquetas de las langostas, los consumidores pueden ver sus datos biológicos, e incluso conocer a los pescadores y enterarse de qué día van a pescar y dónde.»

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A lo largo de la costa caribeña de Quintana Roo se encuentran las reservas de la biosfera de Sian Ka’an y Banco Chinchorro. La langosta espinosa del Caribe (Panulirus argus) se llama chakay en la lengua Maya.
Foto de Colectividad Razonatura A.C.

«Para Amigos de Sian Ka’an haber participado en Slow Fish Caribe fue una oportunidad valiosa para continuar impulsando las prácticas sustentables de pesca de la Langosta del Caribe, incluyendo criterios para evaluar la salud de los ecosistemas marinos que intervienen y seguir enriqueciéndonos de los saberes de los pescadores locales. El proceso cuidadoso de trazabilidad logró llevar a la mesa de muchos, productos derivados del conocimiento de generaciones, así como un gran amor y responsabilidad por la naturaleza. Ahora, las cooperativas conocen más acerca del mercado de la langosta en el mundo, con herramientas para implementar estrategias de comercialización, abriendo excelentes oportunidades para su crecimiento y consolidación», añadió Liliana García Ramírez, Directora de Programas de Amigos de Sian Ka’an.

Además de las actividades pesqueras, para reducir la presión sobre los recursos naturales como el cangrejo negro de Providencia y la langosta espinosa en México, el proyecto promueve actividades alternativas que generan ingresos económicos para las comunidades como el fortalecimiento de unidades productoras agrícolas con el objetivo de fomentar la seguridad alimentaria, rutas turísticas y diferentes estrategias para aumentar el valor del pez león, una especie foránea que se ha expandido rápidamente mediante los ecosistemas de arrecifes del Caribe.

«Para la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina -CORALINA- este proyecto ha sido de gran significancia ya que ha permitido el reconocimiento internacional del Cangrejo Negro como baluarte de la cultura Raizal. Así mismo la apropiación social para el control de una especie invasora como es el pez león dentro del Archipiélago», añadió Gilberto Myles, Subdirector de Mares y Costas, Corporación CORALINA.

«Para Colectividad RAZONATURA el proyecto de Slow Fish Caribe ha significado la oportunidad de consolidar y potenciar esfuerzos que se han venido impulsando desde hace años junto con las cooperativas pesqueras y turísticas, los socios, aliados y autoridades. El promover localmente y a nivel internacional las practicas sustentables y el buen manejo de las Áreas Naturales protegidas, con las herramientas que se diseñaron en el proceso y en las modalidades de encuentro ha sido muy enriquecedor para todos los participantes», comentaba Kim Ley-Cooper, Director de Colectividad Razonatura.

Slow Fish Caribe

Foto de Koltyo Lab

Además, se han llevado a cabo iniciativas para fomentar un consumo sostenible y responsable que priorice la mejora de los productos alimentarios que forman parte de la identidad de los territorios en los que se realiza el proyecto.

«Para La Fundación ACUA, este proyecto ha significado entender que, las realidades van más allá de las metas proyectadas en el papel, el paso de un Huracán y el cierre económico durante casi un año a causa de una pandemia, nos ratifican que, debemos seguir siendo flexibles y empáticos en nuestras formas de trabajar. Así mismo hemos vivido este proyecto como una suma de esfuerzos, así como la captura, la pesca, la agricultura, la artesanía y el turismo se complementan para garantizar una dinámica económica autosostenible, las instituciones hemos tenido que apoyarnos para garantizar buenos resultados materializados en el fortalecimiento de las comunidades. Cooperación entre pares, empatía y flexibilidad son la clave para enfrentar situaciones tan complejas como las que se han presentado durante estos últimos dos años», declaró David Soto, Director de la Fundación Activos Culturales Afro (ACUA).

«La Unión Europea viene apoyando iniciativas de conservación y uso sostenible de la biodiversidad en ecosistemas marinos en A. Latina desde hace varios años.  Uno de ellos es el proyecto Slow Fish Caribe.  Esta iniciativa pudo delinear caminos claros y concretos, para la protección de los recursos hidrobiológicos únicos que existen en el Gran Caribe, en particular en el archipiélago de San Andrés y Providencia bajo la Reserva de Biosfera Seaflower.  Sin embargo el camino es complejo y lleno de retos.  La pandemia sanitaria y luego el duro embate del huracán Iota, nos han mostrado que si bien la senda está trazada, es necesario redoblar esfuerzos para lograr soluciones de largo plazo frente a los desafíos que plantea el cambio climático, mientras se mejoran las condiciones de vida de las comunidades y se refuerza la capacidad de acción de las autoridades locales.  La Unión Europea bajo el “Green Deal” seguirá apoyando y fortaleciendo este tipo de iniciativas, por la gente y por el planeta», dijo Matilde Ceravolo, Jefa Adjunta de Cooperación en la Delegación de la Unión Europea en Colombia.

Desde 2017, Slow Food y sus socios han estado trabajando en la costa mexicana de Quintana Roo y en las costas del Caribe Colombiano en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. La Unión Europea ha financiado el proyecto como parte de la iniciativa Biodiversity for Life y Slow Food lo ha puesto en práctica junto con la Fundación Activos Cultuales Afro (ACUA), la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (CORALINA), la Colectividad Razonatura A.C. y la organización Amigos de Sian Ka’an, en colaboración con otras asociaciones del Caribe.

Este artículo se realiza gracias al apoyo económico de la Unión Europea en el marco del proyecto Slow Fish Caribe. Sus contenidos son únicamente responsabilidad de Slow Food y de ningún modo pueden verse como un reflejo de la posición de la Unión Europea.

Para más informaciones sobre el proyecto Slow Fish Caribe y para visualizar materiales audiovisuales y documentos elaborados en el marco del proyecto puede visitar la página web

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