Logros y Desafíos en Chiapas y Yucatán

19 Nov 2020

En los ultimo años Slow Food ha tenido la oportunidad de trabajar en dos territorios de Mexico: Yucatán y Chiapas. En Yucatán, a partir del 2016 se creó tres baluartes: el cerdo pelón, la pepita de calabaza, la miel de abeja Xunankab, con el objetivo de promover un sistema sustentable de producción y consumo de alimentos para mejorar la vida de las comunidades indígenas mayas y brindarles beneficios económicos, culturales, sociales y de salud.

Desde el 2018, empezamos a trabajar en Chiapas, con la puesta en marcha del baluarte del sistema milpa que tiene como objetivo incrementar la disponibilidad de maíz cultivado agroecológicamente y fortalecer la cadena productiva de la tostada, visibilizando el rol y conocimiento de las mujeres y sensibilizando a la sociedad sobre la importancia de apoyar estos procesos. Una de las principales actividades ha sido el nacimiento, en el municipio de Mitontic, de un grupo de guardianas de semillas y un banco de semillas para la conservación de variedades locales de maíz, fomentando su consumo y procesamiento.

Las acciones han sido posibles gracias al apoyo de la Fundación W.K. Kellogg, y la colaboración con diferentes organizaciones. Se destacan en Yucatán, El hombre sobre la tierra y la Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Ka´an, y en Chiapas Capacitación Asesoría Medio Ambiente y defensa del derecho de Salud A.C. – CAMADDS, Clan Sur A.C. (que incluye Ciserp A.C., Cofemo A.C. e Idesmac A.C.) y El Colegio de la Frontera Sur – Ecosur. Además, Comida Lenta A.C. acompañó los procesos en ambos territorios.

Teniendo en cuenta que estamos en la recta final del proyecto, nos gustaría compartir los principales resultados obtenidos, evidenciados en la Evaluación de impactos socioeconómicos del proyecto “Slow Food México en Yucatán y Chiapas”, realizada por la organización Patrimonio, Desarrollo y Sustentabilidad A. C.

Yucatán width=En Yucatán, se observa una distribución más equitativa en el ingreso de los hogares parte del proyecto, que además presentan una tendencia mayor a realizar actividades agroecológicas, sustentables, con identidad biocultural, como las actividades de apicultura y agricultura tradicional. También, el proyecto está contribuyendo a la reducción de la pobreza alimentaria rural en un 68% de los hogares con los que tiene incidencia directa. Se destaca que las capacitaciones han fomentado el fortalecimiento de la identidad cultural y cuidado del ambiente, la revalorización de la gastronomía tradicional, las prácticas de siembra tradicionales y aspectos relacionados con la comercialización de los baluartes.

Chiapas

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Image credit Gabriela Sanabria

En Chiapas el proyecto se focalizas en dos diferentes áreas geográficas: la primera la conforman: Comitán de Domínguez, Las Rosas, San Cristóbal de las Casas y Teopisca y la segunda, Mitontic. En la primera, la elaboración y venta de tostadas de maíz representa una actividad que contribuye a la conservación del patrimonio biocultural, esto se debe a que utilizan elementos propios de la región que conjugan técnicas tradicionales en la elaboración de las tostadas, variedades de maíces locales y es un producto alimenticio de alta calidad.

Entre las mejoras que se identificaron en el proceso de elaboración de tostadas se encuentran la elaboración de tostadas con diferentes sabores, los cambios en las técnicas de la elaboración de tostadas para su mejor transportación, la incorporación de ecotecnologías en la elaboración de las tostadas y la construcción de la Casa de Barro en Teopisca. En Mitontic, el cultivo de semilla nativas es uno de los elementos de la cultura autónoma más importantes. Durante el proyecto, las mujeres fortalecieron sus capacidades productivas y adquirieron una concientización sobre el consumo y producción de alimentos buenos, limpios y sanos mediante la capacitación y asistencia técnica en prácticas agroecológicas y de nutrición.

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Image credit Gabriela Sanabria

La satisfacción de Slow Food de estos avances se une al deseo y compromiso de poder seguir el trabajo a futuro, poniendo énfasis en algunos elementos que tienen que ser fortalecidos. Será importante fomentar el carácter colectivo y participativo dentro de los baluartes, así como el fortalecimiento de las organizaciones. También, apostar hacia una diversificación de los sistemas productivos y la importancia de las prácticas agroecológicas, debido a los grandes riesgos que conlleva la producción agroindustrial y la crisis ambiental, esta última por ejemplo, se ha manifestado en los últimos meses, a través de tormentas tropicales que ha afectado la zona sur del estado de Yucatán y parte de Chiapas.

Por último, las acciones futuras tendrán que abordar una perspectiva de género que contribuya a mejorar las capacidades de las mujeres para generar ingresos para sus hogares, así como de liderazgo dentro de sus comunidades. Un reto mas será vinculado a la participación activa dentro de la Red Indígena Terra Madre (ITM) que es la red de comunidades y organizaciones indígenas de Slow Food, para llevar las voces de los pueblos indígenas al frente del debate sobre la alimentación buena, limpia y justa.

Han sido años de arduo trabajo, esperamos poder continuar en nombre de los valores universales de Slow Food.

 

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