Las ciudades europeas allanan el camino para los sistemas alimentarios saludables, justos y sostenibles

24 May 2021

Slow Food está orgulloso de ser uno de los socios del proyecto Food Trails, una iniciativa de cuatro años que permitirá diseñar un piloto de 11 actividades en ciudades europeas para ayudarlas en la cocreación de una política alimentaria urbana.

El objetivo es empoderar a las comunidades, promover un uso de los recursos que genere cero residuos, promover un cambio hacia el comportamiento respetuoso con el medio ambiente y asegurar que la gente tenga dietas saludables y seguras.

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La sostenibilidad de los sistemas alimentarios en todos los niveles es una de las máximas prioridades establecidas para esta década de la Unión Europea, que ha dado los primeros pasos para que Europa adopte sistemas alimentarios sostenibles adoptando la  Estrategia «De la Granja a la Mesa» de la UE. Pero ¿qué papel se ha asignado a las ciudades europeas en este proceso, y cómo pueden contribuir a los objetivos sociales, climáticos y nutricionales de la UE?

Para contestar a estas preguntas, el proyecto Food Trails invitó a representantes de ciudades e instituciones europeas para celebrar varios desayunos coloquios.

Garantizar el acceso igualitario a la buena comida

«En las últimas décadas, la brecha entre los ciudadanos urbanos y rurales se ha ampliado. Los supermercados pueden vender alimentos de los productores, pero lo más importante es que los ciudadanos vean a los productores en la ciudad. En este sentido, la estrategia De la Granja a la Mesa será una herramienta fundamental», destacó Herbert Dorfmann, eurodiputado de la región italiana de Tirol del Sur y relator de la estrategia De la Granja a la Mesa, en la sesión del 27 de abril. Establecer de nuevo un vínculo entre los productores rurales y los consumidores urbanos es, en efecto, un punto clave para lograr los objetivos climáticos de la UE.

Aun así, el último año ha hecho que esta promesa sea especialmente difícil de cumplir: la pandemia de la COVID-19 ha afectado al sistema mundial y ha tenido un impacto devastador en la igualdad alimentaria. De modo que las ciudades que habían establecido relaciones sólidas con actores de toda la cadena alimentaria se han adaptado mejor a las nuevas circunstancias.

Anna Scavuzzo, teniente de alcalde de la ciudad de Milán, presentó su colaboración con redes como Eurociudades y el Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán para garantizar que las personas tengan acceso a la alimentación, ya sea mediante la distribución de cestas de comida, cupones alimentarios, ayudas financieras, etcétera. «La pandemia fue un duro golpe: no podíamos habernos imaginado que habría tal desesperación. Intentamos asegurarnos de que incluso la gente pobre podía permitirse el acceso a una buena alimentación, y logramos superar el confinamiento. Esto es lo que sucede cuando una política alimentaria empieza a tomar forma».

Mejorar los entornos alimentarios

Es tan importante que un sistema alimentario sea justo como que sea saludable. La ciudad de Birmingham conoce esta cuestión de primera mano: la segunda ciudad del Reino Unido tiene una de las tasas de obesidad infantil más altas del país (un 41 % de los niños tienen sobrepeso cuando terminan la escuela primaria y el 60 % de los adultos tienen sobrepeso o son obesos).

Además del trabajo que hacen en las escuelas, la ciudad ha tomado medidas para limitar el crecimiento de las cadenas de comida rápida, para asegurar que sea más fácil tomar decisiones alimentarias saludables y para incentivar a los negocios a invertir en una economía alimentaria más saludable. «Se trata de cambiar el entorno alimentario, sin presionar ni culpar a los consumidores», explicó Paulette Hamilton, concejala y miembro del gabinete de Salud y Asistencia Social del Ayuntamiento de Birmingham, el 5 de mayo.

La lucha contra la publicidad de alimentos insostenibles e insanos también está en el radar de la Comisión Europea, que en los siguientes meses desvelará un Código de conducta para las prácticas de marketing y comercio responsables. «Fomentará que la industria alimentaria se comprometa a aumentar la disponibilidad de alimentos nutritivos y saludables», prometió Alexandra Nikolakopoulou, jefa de unidad de DG Sante. Además, con el objetivo de ayudar a los consumidores a comprar alimentos saludables, en 2022 debería salir a la luz la propuesta de la Comisión para crear una etiqueta nutricional que sea obligatoria y esté unificada.

Sostenibilidad a través de la contratación pública

Una ciudad que conoce la importancia de promocionar las prácticas saludables es Copenhague. La estrategia alimentaria de la ciudad tiene como objetivo asegurar una alimentación sostenible y nutritiva desde la edad más temprana, a través de su avanzada estrategia de contratación pública.

En el tercer debate celebrado el 6 de mayo, Franciska Rosenkilde, alcaldesa de Cultura y Ocio de Copenhague, presentó el objetivo de la ciudad de tener un 90 % de menús escolares orgánicos. Esta es una parte de la amplia estrategia de la ciudad para recortar las emisiones relacionadas con la alimentación un 25 % en cinco años y lograr la neutralidad del carbono en 2030, una estrategia en la que la comida tiene un papel clave. «Cuerpos sanos, tierra sana, clima sano», dijo Rosenkilde. «Todo está relacionado».

La impresionante estrategia de Copenhague se ha elaborado a lo largo de 20 años sin que esta suponga un coste extra para la ciudad en términos de adquisiciones. Se centra en acortar las cadenas de suministro creando vínculos con productores locales y optando por la comida de temporada. Esto hace que la comida orgánica y saludable esté en el centro de la vida de la gente mediante los menús escolares, «pero aún quedan desafíos para impulsar un cambio de comportamiento real», concluyó Rosenkilde.

Gijs Schilthuis, Jefe de Unidad de la Dirección General de Agricultura de la UE añadió que la Comisión Europea está satisfecha por estar trabajando con tantas ciudades en proyectos alimentarios financiados por su fondo insignia de investigación y desarrollo, Horizon2020, y destacó el modo en que las ciudades son la base del desarrollo de la política alimentaria y que es importante relacionar los desarrollos a diferentes niveles.

Food Trails dedicará los siguientes cuatro años a ayudar a las ciudades de toda Europa a diseñar sus propias políticas alimentarias en cooperación con los ciudadanos y a implementar proyectos piloto que tendrán un profundo impacto en los sistemas alimentarios.

¿No has podido asistir a las sesiones de desayuno coloquio? ¡Mira la grabación

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