Comunidades Hortícolas: Agroecología y Horticultura dentro de la Red Global Slow Food

26 Feb 2020

La horticultura y la agricultura a pequeña escala han sido nuestra actividad principal para la producción de alimentos durante miles de años. En nuestro sistema alimentario actual, estamos muy lejos de esta realidad y de entender lo que hace falta para cultivar los alimentos a la vez que se respeta la naturaleza, el medio ambiente y las comunidades.

La horticultura puede suponer muchas cosas. Puede suponer educar a las nuevas generaciones siendo conscientes de la alimentación y su compleja relación con el medio ambiente, puede suponer el fomento de la biodiversidad y la soberanía alimentaria, o luchar contra los desiertos alimentarios y defender el acceso a los alimentos frescos en las grandes ciudades. La horticultura agroecológica siempre ha sido una acción crucial para el movimiento y muchas Comunidades Slow Food están promoviendo activamente este modelo por el mundo.

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Togo

En gran parte de África se ha abusado de la tierra por culpa de la agricultura intensiva, los fertilizantes químicos sintéticos y, en algunos sitios, el cultivo de cosechas modificadas genéticamente. En estas tierras, azotadas por la crisis y en constante lucha por la soberanía alimentaria, la iniciativa de Slow Food sobre el cultivo de huertos alimentarios ofrece a los agricultores a pequeña escala y a las comunidades locales una oportunidad para conseguir un futuro más sostenible.

El objetivo de la Iniciativa de Huertos de Slow Food era crear miles de huertos agroecológicos para la población de África; la cual tuvo mucho éxito y llegó a alcanzar        10 000 huertos. Hoy, el 51% de los 3326 huertos existentes prosperan en los colegios mientras que el otro 49% son huertos de comunidades. Cada huerto alcanza una extensión de unos 1 266 m2 en el que participan una media de 25 personas, además en la mayoría de los huertos de comunidades son las mujeres agricultoras quienes asumen el mando. Hay 216 menores en diferentes colegios por toda África que se han involucrado en la creación y el mantenimiento de estos huertos, con un número de niñas sorprendentemente alto.

Estos huertos, cada vez más numerosos, se cultivan utilizando técnicas tradicionales y albergan más de 215 especies diferentes de plantas que producen gran variedad de frutas, verduras, hierbas y especias, tubérculos y cereales así como hierbas medicinales para las comunidades. Dada su extensa diversificación, sería difícil establecer un número exacto de las diferentes variedades de la misma especie que brotan en estos huertos. No obstante, más de 20 se encuentran ya en el Arca del Gusto. Esto es una muestra de que la biodiversidad es uno de los intereses primordiales de estas comunidades.

La comunidad Jardins Potagers de Agoè-Nyivé en Togo, por ejemplo, organiza actividades como conferencias, debates, proyecciones de películas y competiciones en colegios así como proyectos de conservación con productores y cocineros para luchar contra la desaparición de las tradiciones locales y concienciar sobre la importancia del alimento tradicional, sus orígenes y la preservación de la biodiversidad. « La mayoría de los miembros de la comunidad se comprometen con la agricultura y con el desarrollo de programas educativos agroecológicos.

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El objetivo es potenciar el uso de abono orgánico y los policultivos en lugar de fertilizantes químicos y monocultivos que acaban con nuestras tierras. Han conseguido preservar y cultivar diferentes variedades de maíz local que encajan con los sistemas de producción, el más conocido es “AgoèBli”, que significa simplemente el “maíz de Agoè-Nyivé”», dice Atigan Komlan Dovene Fabrice, Director de la Comunidad Hortícola Slow Food de Agoè-Nyivé.

DESCRIPCIÓN GRÁFICA: Distribución geográfica:

47% Centro y Este de África
29% Oeste de África
19% Sur de África
5% Norte de África

Aunque estos huertos buenos, limpios y justos se han arraigado por todo el continente, los países subsaharianos son los que impulsan las redes más fuertes, tanto en lo relacionado con los números como en cuanto a la capacidad de intervención y liderazgo. Algunos de estos incluyen Burkina Faso y Benín al oeste de África; Kenia, Uganda, Tanzania y la República Democrática del Congo en el centro y llegan hasta el este, Sudáfrica y Malawi en el sur de África. En 2020 se llevará a cabo un seguimiento de estos huertos.

Chile

Comunidad Agroecológica Mallarauco Melipilla

La comunidad se encuentra en Melipilla, Chile, al oeste de Santiago de Chile, entre el Océano Pacífico y los imponentes Andes. Representa una comunidad hortícola dirigida por diferentes familias de una zona cercana a la ciudad. El objetivo de esta comunidad es difundir el conocimiento sobre la agroecología mediante talleres y reuniones sociales que proporcionan a los productores locales herramientas y técnicas para producir alimentos de manera más sostenible. Esto tiene especial importancia en Melipilla, así como en otras regiones al oeste de Chile, donde los grandes huertos convencionales de aguacate han creado graves problemas en cuanto a la gestión del agua, la pérdida de biodiversidad y la soberanía alimentaria. El objetivo de esta comunidad es –mediante el trabajo directo en los huertos– crear un espacio para los cultivos agroecológicos, la biodiversidad de las plantas, la re-introducción o la protección directa de los cultivos autóctonos y valorar la sabiduría tradicional.

El objetivo de la Comunidad Agroecológica de Mallarauco Melipilla es transmitir la educación a la comunidad para que rescaten así el conocimiento rural tradicional. Promueven actividades como talleres educativos sobre agroecología para la comunidad y los colegios. También fomentan los productos locales invitando a productores y construyendo puentes entre estos y los consumidores gracias a los mercados agrícolas y otras actividades de venta. De igual modo crean espacios donde las diferentes generaciones de agricultores y consumidores pueden dialogar sobre cómo alcanzar un mejor sistema alimentario local.

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La comunidad agroecológica Mallarauco Melipilla está difundiendo el mensaje de lo bueno, limpio y justo defendido por Slow Food en esta zona de Chile ya que la agroindustria continúa dañando la tierra.

Malasia

Ciudad Verde: Cómo enseña un colegio sobre el alimento bueno, limpio y justo

Los huertos comestibles en los colegios Cempaka de Malasia nacieron gracias a que su fundador, Dato’ Frieda Pilus, insistió mucho en la importancia que tiene que los niños aprendan a cultivar sus alimentos. Desde que se creó en 2018, Cempaka ha experimentado con una gran variedad de plantas que han aumentado el interés de los estudiantes en lo que consumen, convirtiéndolos en « héroes verdes alimentarios» que entienden y abogan por un alimento bueno, limpio y justo.

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Estos huertos comestibles han tenido efectos positivos que se han extendido hasta las actividades extraescolares del colegio. La Competición Masterchef, organizada por el colegio, es un ejemplo de ello.

«Se dan a los estudiantes unas recetas básicas para un entrante, un plato principal, y un postre, y se les pide que preparen platos dentro de un tiempo estipulado. Gracias a esta competición, nos hemos dado cuenta de que los alumnos aprenden a recibir instrucciones, gestionar el tiempo y trabajar en equipo. También aprenden a preparar la comida de manera higiénica, mostrar su creatividad y aumentar su educación en cuanto al gusto», añade.

No obstante, el objetivo más importante del programa es concienciar a los niños de la importancia del medio ambiente. El Programa Ciudadanos Responsables de la Tierra, otra rama de los huertos comestibles, fue diseñado para cultivar el sentido de responsabilidad hacia el medio ambiente y para inspirar a los estudiantes a que adopten perspectivas más sostenibles. «Mediante el programa, nuestros alumnos hacen viajes educativos basados en la naturaleza. Por ejemplo, en 2018 establecimos el proyecto Padi Planting. La “parcela de padi”, que se encuentra dentro del recinto del colegio, exponía a los estudiantes a la agricultura urbana mostrándoles de primera mano experiencias sobre cómo plantar padi (nuestro alimento principal), cómo cultivarlo (utilizando herramientas tradicionales que fabricamos en el colegio), machacar el arroz y cocinarlo. Todo el proceso es manual y lo hacen los alumnos. Fue un gran éxito », dice Sarji.

Italia

El huerto vegetal compartido con el Vesubio: biodiversidad y tradición

Durante los últimos cinco años, Slow Food Vesubio ha apoyado el proyecto social del huerto compartido en el municipio de Cercola, al este de Nápoles.

Este huerto vegetal inspiró a la comunidad local animando a docenas de ciudadanos que continúan trabajando en él. Trabajan en conjunto para sembrar y cultivar los productos y compartir la cosecha mediante reuniones sociales que les permiten también compartir sus valores y cultura, e invitar a grupos escolares locales para que aprendan y hagan que este huerto también sea suyo.

La biodiversidad, la estacionalidad y la agricultura sostenible son los valores principales de este huerto para así comprometerse con la misión del Convivium Slow Food. Las personas vinculadas al huerto de Cercola y sus actividades han aprendido sobre las variedades tradicionales de la cesta vesubiana y han identificado productos que hay que salvaguardar mediante los proyectos de los Baluartes de Slow Food.

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photo credit Matteo Croppo

Además de las actividades del huerto vegetal, los participantes del Huerto compartido de Cercola están trabajando activamente para traer de vuelta las antiguas tradiciones, salvaguardando y promoviendo acciones y prácticas para ello. Una de estas tradiciones son los hornos antiguos: la comunidad ha aprovechado los antiguos hornos que hay en la zona, que datan del siglo XIX y solo han sido utilizados por mujeres mayores en alguna ocasión. Hoy en día, la comunidad está desarrollando actividades para transmitir el conocimiento de estas mujeres mayores a los más jóvenes para poder mantener vivas las tradiciones.

El Mercado de la Tierra del Vesubio es otra extensión del trabajo hortícola de esta comunidad. Se trata de una iniciativa cuyo objetivo es aumentar el alcance de los huertos comunitarios por toda la zona, reconociendo el trabajo hecho y fomentando los valores de Slow Food. Su objetivo es seguir promoviendo la participación de la comunidad, difundir los conocimientos de las buenas prácticas agroecológicas y profundizar en el sentimiento de pertenencia a un territorio y su historia.

Unamos nuestras voces y nuestras manos trabajando en la tierra por un mejor sistema alimentario que sea bueno, limpio y justo para todos. Creemos comunidad. Saber más…

 

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