África en Terra Madre Burkina Faso

13 Feb 2017

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«Terra Madre Burkina Faso ha traído la alegría al corazón de los burkinabeses», asevera Yacouba Sawadogo, agricultor burkinabés más conocido como el hombre que ha parado al desierto y ha llevado sus productos desde el municipio de Gourga hasta Ouagadougou. «Quiero dar las gracias personalmente a Slow Food porque a través de proyectos y campañas de sensibilización ha permitido cambiar muchas cosas aquí en Burkina: en el pasado la población no mostraba consideración alguna por los productos locales, pero ahora ha comenzado a apreciarlos y a cultivarlos de nuevo. Gracias por los estudios y las investigaciones que Slow Food lleva a cabo para salvaguardar la soberanía alimentaria en Burkina; les deseo toda la fuerza y la salud necesarias para conseguir que su proyecto pueda llegar lejos. ¡Espero que esta edición del evento sea la primera de una larga serie! ».

Terra Madre Burkina Faso, evento organizado por Slow Food y la Fundación Slow Food para la Biodiversidad en el ámbito de la iniciativa Fondazioni For Africa Burkina Faso los días 3  y 4 de febrero en Ouagadougou, capital del país, ha permitido a muchos pequeños productores reencontrarse y sentirse unidos por el orgullo de poder mostrar los productos en su tierra, cultivados gracias a saberes tradicionales que se transmiten de generación en generación.

El evento ha sido una ocasión única para hablar con los productores locales directamente, descubrir el brillo de sus ojos cuando cuentan cómo se cultiva un producto y cómo se puede emplear en la cocina. Incluso se superaron las posibles dificultades lingüisticas a partir del hecho de que muchos de los productores hablaban solo el more (la lengua oficial del país además del francés) o dialectos locales.

En las dos jornadas del evento el Mercado de la Tierra Burkina Faso acogió a cerca de treinta casetas y más de doscientos delegados provenientes de todos los rincones del país, además de cinco delegaciones internacionales de Benín, Costa de Marfil, Malí, Nigeria y Togo.

Una productora de ñame –primer Baluarte Slow Food del país–, preparó una deliciosa salsa picante roja que dio a degustar con ñame frito. «Slow Food ha permitido que nos demos a conocer a nivel nacional e internacional. Gracias al apoyo del Baluarte estamos aún más convencidas de que nuestro producto deba ser protegido, y nos sentimos orgullosas de continuar produciendo el ñame y de transmitir nuestros conocimientos a nuestros hijos».

Fueron muchos los productos expuestos sobre las bancadas del mercado. ¿Los más curiosos? Los shitumu, orugas que viven bajo el árbol de karité y se nutren de sus hojas, que se saltean en agua hirviendo y después se secan para ser utilizadas como entrante o ingrediente en la salsa de tomate. Allá se podía adquirir chierla, un fruto seco que se utiliza para reponer fuerzas y que consumido en la mañana proporciona energía y vigor; también semillas de moringa, empleadas como alimento infantil por el alto contenido en vitaminas, y remedio para la tensión alta. De la moringa se venden también las hojas secas para elaborar sofritos. Y además semillas de neré en forma de mostaza o de soumbala (cubitos) para condimentar pescados o carnes. Las productoras del arroz rojo de la Comoé (región fronteriza con Costa de Marfil), producto devenido recientemente Baluarte Slow Food, trajeron consigo manteca de karité y miel natural de Comoé Léraba.

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Del departamento de Komisalga, en la Región Central, llegaron diferentes jugos locales: desde el de jengibre (picantísimo, pero muy refrescante), hasta el de tamarindo o el de bissap (karkadé).

Dos bellísimas y coloridas mujeres peul del municipio de Yrwal (cercano a la ciudad burkinabesa de Bobo-Dioulasso, en la zona suroccidental del país), hicieron acto de presencia con algunos productos en vías de extinción, entre ellos el fe (fonio), el dema dugum (frijol negro) y el deme (frijol rojo).

De los departamentos del norte, Bossou, Bagaré y Yako, algunos productores prepararon los samsas, buñuelos fritos elaborados con harina de frijoles: un plato muy popular de Burkina Faso preparado habitualmente en la calle y consumido como tentempié.

De Costa de Marfil llegaron muchos productos locales, entre ellos el gnan gnan (pequeñas berenjenas africanas), la pèssè (nuez de cola)  y el Akpi, una suerte de semilla redonda ya a bordo del Arca del Gusto. Y después tantas verduras, como las procedentes de los huertos de Watinoma (una comunidad cercana a la capital), miel de los productores de la Topoa, arroz de las productoras de Mogtedo, cacahuetes y niebe (una variedad africana del frijol de ojo negro) del grupo de mujeres Manegre de la ciudad de Ziniaré, salsas de tomate y de niebe de la asociación femenina de las productoras de Nerwaya, en el Donsin, y, obviamente, tantísimos frutos y manteca de karité.

«Me siento ciertamente feliz de esta primera edición de Terra Madre Burkina Faso», afirma Jean Marie Koalga, presidente del Comité de Organización de Terra Madre Burkina Faso. «El objetivo principal era definir las perspectivas y el futuro de Slow Food en Burkina Faso y reforzar la red, que se ha podido reunir en Ouagadougou por primera vez. Los positivos encuentros y los parabienes llegados durante y después del evento, son testimonios claros que evidencian el gran beneficio que Terra Madre Burkina Faso ha aportado a la red nacional. Gracias a Slow Food y a las “Fondazioni for Africa Burkina Faso” por esta iniciativa y por todo el apoyo que ha permitido que la primera edición del evento haya sido un éxito».

¡Barka*, Burkina Faso!

*gracias en more, lengua local

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