La UNFSS+2 se inicia en Roma: una contramovilización reclama un cambio real en los sistemas alimentarios, puesto que la Cumbre cada vez está más orientada a promover los sistemas alimentarios industriales y corporativos.

25 Jul 2023

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en colaboración con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos, el Centro de Coordinación de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios y el sistema general de las Naciones Unidas inician hoy la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios (UNFSS, por sus siglas en inglés) + 2º Momento de balance en Roma, Italia (24-26 julio)

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La UNFSS + 2º Momento de balance

El + 2º Momento de balance es una reunión que desde la UNFSS de 2021 se celebra cada dos años para hacer un balance global y revisar los progresos alcanzados de la Agenda 2030. El sinfín de agencias y organismos internacionales que lideran la Cumbre, así como la complejidad del título, suenan muy hostiles para el público general. A pesar de esto, las organizaciones de la sociedad civil, las asociaciones de pequeños agricultores, los ambientalistas y todas las personas que se preocupan por la verdadera sostenibilidad relacionada con los sistemas alimentarios han seguido las anteriores Cumbres de la ONU con interés, con la esperanza de que estas nos harían progresar hacia sistemas alimentarios más sostenibles y equitativos. Sin embargo, la UNFSS de 2021 no abordó las cuestiones más importantes que causan la creciente hambre mundial y las crisis climáticas, en especial la pandemia de COVID-19, la agricultura industrial y la concentración corporativa en los sistemas alimentarios; también fracasó al abrir las puertas de la ONU a influencias aún mayores por parte de las grandes empresas privadas y sus redes, sin haber establecido un marco de responsabilidad empresarial; y falló a los derechos humanos.

La UNFSS + 2º Momento de balance está listo para repetir los fracasos de la propia Cumbre, abriendo aún más la puerta a una mayor influencia por parte de las empresas y sus redes, sin haber establecido un marco de responsabilidad empresarial.

Por eso, como en 2021, este año la Respuesta autónoma de los pueblos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios también ha organizado una contramovilización a la que Slow Food se ha unido desde su creación.

Dos años después: ningún cambio de dirección

Como se señaló en la Declaración de la Respuesta Autónoma de los Pueblos a la Cumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios, la UNFSS+2 está diseñada para ignorar la necesidad de una transformación estructural profunda en nuestros sistemas alimentarios, poniendo el énfasis, sin embargo, en un modelo que antepone la obtención de beneficios al interés público.

Las propuestas y demandas concretas ofrecidas por diversos grupos para el avance de la agroecología, la soberanía alimentaria, la biodiversidad, la justicia y la diversidad de género, la agencia de la juventud y la justicia climática, económica y social en los sistemas alimentarios han sido constantemente ignoradas a lo largo de los últimos tres años. Esto es especialmente preocupante, teniendo en cuenta los crecientes niveles de hambre y malnutrición, de desigualdades, y las crisis existenciales interrelacionadas que afrontan la humanidad y el planeta.

El reciente informe de políticas de FIAN “Food Systems Transformation: In which direction?” (“Transformación de los sistemas alimentarios: ¿qué dirección deben tomar?”) subraya que la UNFSS + 2º Momento de balance tiene como objetivo abordar uno de los principales déficits de la propia Cumbre: el hecho de que no hubo ningún proceso ni resultado intergubernamental. Existe una preocupación generalizada de que la UNFSS + 2 es una trampa en la que los gobiernos, a través de su participación de alto nivel, facilitan una legitimación de facto y retroactiva del proceso de la UNFSS, aceptando de este modo sus dobles estructuras y la agenda de los sistemas alimentarios impulsada por las empresas.

El objetivo de cambiar los sistemas alimentarios y agrícolas de un modo genuinamente sostenible solo puede avanzar si lo impulsan las piernas de millones de personas de la economía local que están llevando a cabo esta ambiciosa e importante transformación. Por todas estas razones, la Respuesta autónoma de los pueblos vuelve a expresar las preocupaciones de la sociedad civil y de las organizaciones de los Pueblos indígenas. Esto no excluye el diálogo, en efecto, sino que lo impulsa; este, sin embargo, debe basarse en una multilateralidad democrática y hacer claramente responsables a aquellas personas que son una de las causas de la crisis alimentaria mundial.

En lugar de escuchar a los testimonios de los verdaderos custodios de la tierra, de dar la bienvenida a sus propuestas, de promover soluciones sostenibles que ya existen y de alentar su implementación y réplica, la Cumbre parece un esfuerzo por parte de una poderosa alianza de corporaciones multinacionales, organizaciones filantrópicas y países orientados a la exportación para apropiarse del discurso de “transformación de los sistemas alimentarios”. Para la ONU, las empresas y las organizaciones filantrópicas, como Bill y Melinda Gates, son una importante fuente de financiación, de modo que les permiten extender su influencia. Los organizadores crean una ilusión de inclusividad, mientras sigue sin estar claro quién lleva el control de la toma de decisiones y bajo qué procedimientos se toman dichas decisiones.

 width=Los problemas

No podemos ni debemos cansarnos de repetir que el sistema alimentario industrial es uno de los mayores contribuyentes al cambio climático. El informe del IPCC de 2019 sobre el Cambio climático y el suelo estimaba que más de un 37 % de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del conjunto de los sistemas alimentarios. No será posible cumplir con el objetivo del Acuerdo de París sobre el cambio climático de limitar el calentamiento entre 1,5 y 2°C si no se recuden las emisiones de la producción y del consumo de alimentos mundiales (Clark et al., 2020).

La producción alimentaria y agrícola mundial también es la causa número uno de la deforestación, la disminución de la biodiversidad y la pérdida de la capa superficial del suelo. La pérdida catastrófica de biodiversidad documentada en la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas afectará aún más la salud humana a través de la disminución de servicios ecosistémicos críticos que van desde la polinización de cultivos hasta la prevención de pandemias.

Pese al creciente reconocimiento de que los sistemas alimentarios industriales están fallando en muchos aspectos, las corporaciones agroindustriales y alimentarias están intentando mantener el control. Están implementando la digitalización, la inteligencia artificial y otras tecnologías de información y comunicación para promover una nueva ola de acaparamiento de recursos, extracción de riqueza y explotación laboral, y para reestructurar los sistemas alimentarios hacia una mayor concentración de poder y hacia cadenas de valor aún más globalizadas.

El conflicto entre la perpetuación de los sistemas alimentarios industriales impulsados por las corporaciones y el imperativo de una transformación del sistema alimentario agroecológico basado en los derechos humanos hacia la soberanía alimentaria es evidente en todo el mundo.

En muchos países de África, los gobiernos no están invirtiendo en el sector agrícola, los recursos públicos no se están destinando a los territorios. Tenemos estrategias a niveles regionales y africanos, pero no hay voluntad de ir en esta dirección. No podemos seguir siendo contaminados por asociaciones filantrópicas que condicionan y distorsionan el panorama de la financiación.

¿Qué se necesita para resolver las crisis alimentarias? Es sencillo: los pequeños productores alimentan nuestros continentes y los agricultores, que son la mayoría de la población, producen y comen lo que ellos producen.  Para evitar que sean frágiles necesitamos políticas claras de apoyo que fortalezcan los sistemas de producción sostenibles, en primer lugar el sistema de semillas que asegure la diversidad de alimentos accesibles en el mercado. África se ha convertido en un símbolo de lucha. Necesitamos organizarnos, construir alianzas y luchar para que los Estados dejen de ser cómplices.

Observando el Norte Global, uno de los mayores desafíos proviene de la ganadería industrial, que también incluye la producción de energía a través de animales. Los agricultores desaparecen y la biodiversidad se destruye, aislando a estos de la naturaleza. Serán los programas informáticos, carentes de algún tipo de conexión con la naturaleza, los que decidirán acerca de nuestra nutrición. Los arreglos tecnológicos y las llamadas soluciones basadas en la naturaleza de alta tecnología son solo un medio para recuperar datos en volúmenes vertiginosos sobre semillas, ganado y hábitos de consumo; todos estos datos no están al servicio de los consumidores y de la seguridad alimentaria, sino que hay un gran conflicto de interesen en las compañías que están detrás de ellos. Esta gran cantidad de datos tiene como objetivo tomar el control de la producción alimentaria mundial; en lugar de eso, las tecnologías se deben usar de un modo democrático y abierto.

La Cumbre aumenta la tendencia de abrir las puertas a las empresas de tecnología industrial para que los agricultores se vean forzados a adoptar sus productos.

 width=Agroecología, la solución correcta

Las soluciones en la línea de la agroecología ya se conocen y están documentadas.

Proponemos la agroecología, un modo alternativo de vida y de interacción con la naturaleza. Una aproximación que sistematiza. Pedimos a los Estados que nos escuchen y que comprendan que proponemos la agroecología no solo como una respuesta de producción, sino también como un modo de vida relacionado con nuestros conocimientos ancestrales y como una organización social.

El movimiento por la agroecología seguirá creciendo ya que los sistemas alimentarios localizados, diversos y ecológica y socialmente sólidos son más resistentes a las crisis. Los gobiernos y la ONU deberían apoyar activamente este movimiento y reconocer el papel que puede desempeñar la agroecología para regular los problemas económicos y las desigualdades de género, estabilizar los rendimientos y reducir la dependencia de insumos caros y difíciles de conseguir, así como para generar empleo para la gente joven.

Slow Food se une a la Respuesta autónoma de los pueblos para exigir de un modo urgente que los gobiernos de la ONU escuchen las voces de los grupos más afectados, cambien de dirección y apoyen sus esfuerzos para una transformación real de los sistemas alimentarios, basada en el respeto por todos los derechos humanos y en el cuidado de los pueblos y del planeta, promoviendo la agroecología, la soberanía alimentaria, la biodiversidad, la justicia de género y la diversidad, la agencia juvenil, la justicia climática, la justicia económica y social, en todas las dimensiones de los sistemas alimentarios.

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