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Ahmet Aslan

Combatiendo la pesca ilegal en el Bósforo

Turkey | Rumelikava

Ashmet Aslan es el presidente de la Cooperativa de Pesca Rumelikava, en Rumelikava, un pequeño pueblo de pescadores en el Bósforo. Él nos explica cómo han cambiado las vidas de los pescadores y la gravedad de la situación en que se hallan.

 

Así como aumenta la población, así aumenta el número de pescadores. Por otra parte, los barcos son más grandes y la tecnología es mejor, y por eso el uso ilegal de pesqueros de arrastre en zonas prohibidas del Bósforo resulta mucho más rentable.

 

Los pescadores que utilizan este tipo de pesqueros ilegales, de arrastre, desafían a nuestras fuerzas del orden y a las cooperativas. Y con frecuencia, además, las embarcaciones ni siquiera están gobernadas por pescadores: una realidad que puede provocar consecuencias muy graves: véase, por ejemplo, lo sucedido a mi mismo [Ahmet recibió un balazo en un ojo por oponerse a la pesca ilegal]. Quien utiliza este sistema de pesca puede llegar a ganar unas 75.000 liras turcas en una noche: un elemento añadido, desafortunadamente, que anima a nuevos pescadores a capturar alevines sin preocuparse de la sostenibilidad de nuestros mares.

 

Hemos constatado que existe una correlación directa entre ese deseo ciego de ganancias y la destrucción ecológica. En nuestro pueblo jamás se utilizaron pesqueros de arrastre, pero con el aumento de la pesca ilegal han devenido en un sistema rentable para los pescadores. Por eso la Cooperativa de Pescadores Rumelikava ha informado a las autoridades, y luchamos contra la pesca ilegal hasta el límite de nuestras posibilidades.

 

La pesca de arrastre, sin embargo, no es sino un pequeño aspecto de la difícil situación de nuestros mares: en el Bósforo, en efecto, la contaminación, la sobrepesca, el calentamiento global y el excesivo tráfico marítimo son otros grandes problemas, y la vida marítima en esta zona es muy importante al ser el estrecho ruta de emigración y área de reproducción para muchas especies ícticas.

 

Según mi información en el Mar de Mármara vivían aproximadamente 450 especies de peces: pero cerca de 150 (si no son más) han desaparecido, entre ellas el atún, el pez espada, la caballa, el rodaballo gigante, la platija, el pez linterna (Mychtophydae), el Lachnolaimus maximus, la sardineta, la langosta, el salmonete de roca, el Gobioides broussonnetii, el caramel, la anchova, el merlán, el calamar, el pulpo, la lubina, el chicharro y la merluza.

 

Las razones principales de esta extinción son dos:
La contaminación marina y la sobrepesca. Esta última causada en su mayor parte por la pesca de arrastre ilegal sobre los fondos, que con el tiempo conduce a la extinción de las especies pesqueras y, en consecuencia, de los pescadores.

 

Los barcos ilegales habrían de ser confiscados o secuestrados: y no debería permitirse el regreso a la mar de estos pescadores. Desafortunadamente, y por ahora, se trata de un capítulo no obligatorio y los pesqueros son restituidos a sus propietarios tras la revocación de los certificados. De esta manera, las multas aplicadas a las actividades de pesca ilegales son claramente ineficaces.

 

La Unión de Cooperativas de Productos Pesqueros y de Pescadores de Estambul se está ocupando de estas cuestiones, pero sus limitaciones jurisdiccionales dificultan la solución de este escenario en un plazo breve. Otro grave problema es el no cobro de las sanciones económicas que se aplican a los pesqueros de arrastre ilegales: de hecho, a las fuerzas del orden no se les permite subir a bordo de las embarcaciones aun en el caso de que los propietarios se hayan negado a pagar. Todas estas circunstancias impiden poner freno suficiente a la pesca ilegal; su práctica es tan lucrativa y de tan bajo riesgo que atrae a muchos pescadores, y así continúa su extensión.

 

Tal y cómo yo lo veo, lo que me sucedió es solo la punta del iceberg. Después de 2008 se aplicaron prohibiciones y los peces tuvieron nuevamente la posibilidad de reproducirse en los fondos del Bósforo. Pero la no aplicación de las sanciones originó que la pesca de arrastre ilegal deviniera otra vez popular.

 

El problema ha sido expuesto ya por la Unión de Cooperativas de Productos Pesqueros y de Pescadores de Estambul, y nuestra batalla ha comenzado con la constitución de una comisión específica. Yo mismo, como miembro de esta comisión, me convertí en blanco obvio para los bateleros ilegales: en cuanto presidente de la comisión la mafia de los pesqueros ilegales me escogió como objetivo para asustar a otros pescadores y, en consecuencia, perdí un ojo después del ataque.

 

Espero que jamás vuelvan a ocurrir cosas de este tipo. Nuestro gobierno debe hacer del bienestar económico de los pescadores una prioridad, con el fin de prevenir situaciones similares y evitar el desarrollo de mafias de la pesca ilegal.

 

Casi todos los pescadores sufren las presiones de sus deudas con los intermediarios: una razón para optar por la pesca ilegal solo a fin de conseguir un provecho suficiente para vivir. El gobierno ha de poner en marcha una nueva línea política, nuevas disposiciones, que defiendan a los pescadores de este mecanismo corrupto. En caso contrario los recursos del mar se reducirán cada vez más, y su fin significará asimismo el nuestro.

 

 

 



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