La manipulación genética en la cría intensiva de ostras: una cuestión ética

La cría intensiva de ostras ha aumentado durante estos últimos años sensiblemente a fin de responder a las demandas del mercado; hasta el punto de que los investigadores han tratado de hacerlo mejor de lo que lo hace ya la naturaleza: en los años noventa del pasado siglo, en efecto, desarrollaron una nueva ostra, estéril, denominada “de las cuatro estaciones”, que los consumidores pueden degustar durante todo el año sin la obligación de evitar la temporada de reproducción, durante la cual las ostras son tradicionalmente consideradas “lactosas” y no son nada apreciadas por los gastrónomos en general.

 

La naturaleza ha previsto que el núcleo celular de la ostra clásica sea diploide,  es decir, dotado de un doble surtido de cromosomas similares. Mediante una técnica muy compleja de manipulación genética (choque térmico o químico de los huevos de ostras), los investigadores han creado una variedad triploide (estéril), y después tetraploide (más fértiles que las diploides). Al reproducir las tetraploides junto a las diploides se obtienen las triploides, estériles, que mantienen el gusto intacto con la ventaja de crecer más rápido que las otras y tener el mismo sabor durante todo el año. Al igual que ocurre con las fresas en invierno, el consumidor pierde así la noción de temporada… Estas ostras representan actualmente el 30% de las ostras vendidas en Francia.

 

Como en otros casos de acuicultura, es lícito interrogarse sobre esta deriva productivista que introduce y disemina en la naturaleza animales de crecimiento rápido sin control alguno sobre los posible impactos ambientales…