Slow Food Slow Food Donate Slow Food Join Us
 
 

Para saber más   |   Actualidad   |   Prensa

|

English - Français - Italiano - Español - Deutsch
 
 

Búsqueda

   
   
 
 
 
 
Slow Fish - Le poisson bon, propre et juste
 
 

Las gambas (camarones) tropicales


Nombres científicos

 

Penaeus megalops, P. braziliensis, P. vannamei, P. stefirus, P. aztecus, P. duorarum, P. monodon, P. esculentes, P. semisculatus, P. chinensis

 

Nombres comerciales

 

Gambas rojas, gambas rosadas, gambas listadas…

Las gambas se pueden subdividir en tres categorías generales en función del habitat: aguas frías/norte, aguas cálidas/tropicales/sur y aguas dulces.

Si bien designan familias diversas de gambas, en inglés los términos prawn y shrimp son con frecuencia intercambiables. Por ejemplo, en Estados Unidos shrimp es el nombre genérico para todos los tipos de gambas. A su vez gamba y langostino (la gamba de mayor tamaño), palabras con las que se suele denominar a este crustáceo en España, suelen ser conocidos como camarones en Latinoamérica (N. del T.).

 

Problemas de las gambas salvajes

 

Reservas

 

La mayor parte de las gambas en comercio hoy son de origen tropical. Todos los tipos de gamba son de vida breve y crecimiento rápido. Son prolíficas y generan muchas crías, por eso se consideran resistentes a la sobrepesca. Sin embargo, son víctimas de la pesca intensiva allá donde se encuentren, y si bien la mayor parte de las reservas no muestren aún señales claras de sobreexplotación, está muy cerca de su rendimiento sostenible máximo. Y, ciertamente, las técnicas de pesca utilizadas representan un riesgo notable para el ambiente.

 

Métodos de pesca


La mayor parte de las gambas tropicales proviene de la pesca de arrastre en aguas intermedias o profundas, un método que causa considerables capturas incidentales. De hecho, la red de arrastre destroza todo aquello que encuentra a su paso: se trate de peces, escualos, tortugas de mar amenazadas o en riesgo de extinción, ejemplares jóvenes, o cualquier otro tipo de vida marina, todo aquello que se iza a bordo termina por ser arrojado, muerto o agonizante, de nuevo al mar.

 

La pesca de arrastre de gambas posee la tasa de capturas incidentales más alta de todas las técnicas comerciales, si bien algunos pescadores han adoptado medidas para reducirlas; por ejemplo: emplean sistemas que permiten a las tortugas marinas escapar de las redes. Pero no existe ningún tipo de etiquetado particular que permita al consumidor diferenciar estos productos en el momento de la compra. La pesca de arrastre puede originar asimismo repercusiones dramáticas sobre el ambiente marino. Las gambas tropicales viven con frecuencia en habitats que las pesadas redes de arrastre pueden dañar fácilmente, a veces de forma irremediable como en el caso de las barreras de coral.  

 

Problemas de las gambas de criadero 

 

El mercado de las gambas continúa creciendo y las de criadero son una proporción cada vez más significativa de la oferta.

 

Consecuencias sobre el ambiente

 

Uno de los problemas más graves en relación con las gambas es la destrucción, a lo largo de las costas tropicales, de amplias zonas de bosques de manglares para abrir espacio a las instalaciones de acuicultura. Los manglares no son sólo la cuna de una riquísima biodiversidad animal y vegetal, sino también un baluarte contra la erosión de los suelos y una suerte de zona-tampón que protege a las regiones costeras de los huracanes y los maremotos. Por otra parte, la desaparición de los manglares tiene consecuencias catastróficas sobre la pesca artesanal, fuente de alimento y rentas para numerosas comunidades locales. El agua salada proveniente de los criaderos puede causar la salinización de las tierras cultivables, que transforma regiones productivas en desiertos, mientras que la contaminación salina de las faldas subterráneas puede provocar una rarefacción del agua utilizada con fines domésticos o agrícolas. La cría de gambas necesita cantidades enormes de alimento y provoca una contaminación igualmente relevante a partir de los desechos en las aguas costeras: alimentos no consumidos, excrementos, plancton, bacterias, materias disueltas (amoniaco, urea, dióxido de carbono y fósforo), antibióticos y otros compuestos químicos como los desinfectantes, los productos de enmendadura del suelo y del agua, los pesticidas y los fertilizantes. Los antibióticos y otros productos químicos pueden ser tóxicos aun para la fauna y la flora salvajes del entorno. También la introducción de especies exóticas tiene efectos negativos sobre la diversidad genética y sobre el ecosistema de la fauna de origen. Las consecuencias sobre el ambiente varían mucho de un criadero a otro y de un país a otro; la certificación no está aún realmente desarrollada y una compleja cadena separa el lugar de la cría de la mesa del consumidor: es por tanto difícil rastrear con claridad el origen de las gambas que se compran y saber en qué condiciones han sido criadas.   

 

Consecuencias socioeconómicas 

 

La difusión de la acuicultura de gambas y la reducción de los manglares y de los ecosistemas costeros ponen en riesgo la seguridad alimentaria y la cultura de millones de seres humanos al destruir sus fuentes de ingresos. Muchas economías tradicionales de subsistencia se hallan en peligro porque las instalaciones de cría de las gambas con frecuencia “privatizan” terrenos y vías navegables públicas, y atentan contra las actividades locales de pesca devastando los habitats y limitando las posibilidades de acceso a las aguas. Centenares de millares de habitantes de las regiones costeras se han debido trasladar, a veces después de haber sufrido la confiscación forzada de las tierras. En muchos países los conflictos se han resuelto con amenazas, maniobras de intimidación y, en algún caso, aun con el asesinato de opositores de la acuicultura.

 

Salud

 

En muchos sistemas de cría comercial la densidad de las gambas en las piscifactorías es altísima, y han de emplearse grandes cantidades de pesticidas, antibióticos y otros productos químicos, a fin de evitar las enfermedades y maximizar los beneficios. Las sustancias contaminantes originan problemas al ser persistentes, tóxicas, estimulan la resistencia y tienen potenciales efectos sobre la salud de los criadores y de los consumidores.

 

Consejos y soluciones alternativas

 

A evitar

 

No comer gambas de aguas cálidas, sean salvajes o de criadero (excluidas las provenientes de piscifactorías biológicas).

 

Soluciones alternativas 

 

Merece la pena decidirse por consumir gambas salvajes en base a cómo hayan sido pescadas. Los estadounidenses pueden comprar los crustáceos de agua fría pescados en el noreste del Antártico, en Oregón o en la Colombia Británica. Las gambas locales y certificadas son siempre una excelente alternativa. Otra opción son las gambas (criadas) biológicas: esta certificación, sin embargo, no garantiza en general que se hayan tenido en cuenta los aspectos sociales del criadero de forma correcta. Busca, por tanto, las gambas (criadas) biológicas del comercio justo.

Aun habiendo sido pescadas o criadas de forma sostenible (cosa rara de cualquier modo), las gambas son transformadas habitualmente en lugares donde la mano de obra es más barata, y más tarde son enviadas a restaurantes y consumidores alrededor del mundo: un sistema que genera una impronta ecológica enorme.

Trata, por eso, de comer gambas sólo en ocasiones particulares.

 

Fuentes 

 

FAO 

Monterey Bay Aquarium 

Environmental Justice Foundation

 

 

 


|
  Las gambas (camarones) tropicales  
Slow Fish | Partners Lighthouse Foundation. Fondazione Slow Food per la Biodiversità ONLUS
 
 
 

Slow Food - P.IVA 91008360041 - All rights reserved

Powered by Blulab