Slow Food ha impulsado siempre el contacto directo con su público principal: los consumidores conscientes.
Estos últimos pueden influir de forma determinante en los mercados y aun en las políticas, al tiempo que se difunde la conciencia sobre determinadas problemáticas. En otras palabras: pueden devenir socios de pequeños productores, es decir, «coproductores».
Por eso la asociación multiplica a todos los niveles las actividades de sensibilización sobre la alimentación responsable y en particular sobre la pesca, sin perder de vista jamás los aspectos gastronómicos.