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Slow Fish - Le poisson bon, propre et juste
 

Denominación: Juan Fernández


09/08/12

Los pescadores de langostas y cangrejos dorados de Robinson Crusoe obtienen una denominación de origen para sus productos. Una gran victoria para los pescadores de esa remota isla del Pacífico, donde se creó un Baluarte Slow Food en el 2005...

 

Perdida en las aguas del Pacífico meridional en un archipiélago lejos de cualquier lugar, surge una legendaria isla volcánica muy difícil de alcanzar, en cuyas costas, sin embargo, la actividad hierve incesante.

La pequeña isla de Robinson Crusoe, a 670 kilómetros de distancia de las costas chilenas a la altura de Valparaíso, pertenece al archipiélago de Juan Fernández, que en total cuenta con menos de 800 habitantes, casi todos ellos pescadores. Los pescadores de la isla, agrupados en una asociación, viven casi exclusivamente de la captura de la langosta y del cangrejo dorado. El Baluarte Slow Food de la isla, activo desde 2005, se afana para sostener y que se reconozca el compromiso asumido por los isleños en la gestión sostenible de estos recursos, al tiempo que amplían el abanico de productos a introducir en el mercado.

 

En 2010 una ola de 15 metros de altura causada por un maremoto arrasó los edificios de la costa, con un balance de pérdidas humanas de 10 muertos y 6 desaparecidos: un problema añadido para unos habitantes cuyas condiciones de vida son ya muy difíciles (la reconstrucción de una casa hace necesario el envío de todos los materiales vía marítima desde tierra firme). Aquel duro golpe, sin embargo, no logró abatirlos, y la isla de Robinsón Crusoe se ha convertido en Chile en el símbolo de la reconstrucción post-tsunami.

 

Hoy, después de un largo proceso que ha visto a los habitantes entregados con todas sus fuerzas a lograr este fin, el Ministro de Economía (del que depende la reglamentación de la pesca), ha decidido recompensar sus esfuerzos y reconocer el carácter único en el mundo de los productos de la isla: ha introducido la denominación de origen para la langosta del archipiélago Juan Fernández (Jasus frontalis), y para el cangrejo dorado (Chaceon chilensis). Es la primera vez que en Chile unos recursos ícticos reciben una denominación similar.

 

"El reconocimiento de la denominación de origen es un homenaje al empeño de los pescadores, que participan desde hace más de dos años en la recogida de datos biológicos. Para nuestra comunidad, sin embargo, el gesto significa ante todo un reconocimiento histórico, pues debemos a generaciones precedentes la introducción de los reglamentos de pesca que nos permiten desarrollar este oficio aún hoy. Fueron nuestros padres, en efecto, quienes los acordaron y aplicaron. La participación en Terra Madre y en Slow Fish, después, nos ayudó a comprender la importancia y el valor de nuestro trabajo y de nuestros recursos, animándonos a poner en marcha los procedimientos necesarios para solicitar el reconocimiento de la denominación de origen", declara Julio Chamorro, presidente del sindicato de pescadores de la isla.

 

Hace ya años, por otra parte, que la ley chilena ratificó las reglas que los pescadores de la isla se habían autoimpuesto:
- Solo se extraen aquellas langostas cuyo tórax mida más de 11,5 cm (13 para los cangrejos).
- Los ejemplares de talla pequeña y las hembras grávidas son devueltos al mar de inmediato.
- Esta prohibido sumergirse para su captura.
- La pesca está suspendida entre mayo y septiembre.

 

Entre otras cosas, los pescadores han trabajado en la configuración de un Área marina protegida, cuya existencia será proclamada oficialmente en diciembre de 2012. La finalidad es suministrar un marco institucional a la gestión responsable de esa zona de pesca, adquiriendo a su vez nuevos recursos vinculados al ecoturismo: no en vano la isla alberga a muchas otras especies marinas y terrestres únicas en el mundo.

 

Los pescadores, no obstante, quieren ir más allá y han puesto en marcha la tramitación para el certificado MSC.

"Todos estos aspectos son etapas de un recorrido importante, pero no tenemos intención de detenernos aquí. Para que los esfuerzos tengan efectos económicos tangibles para los pescadores del lugar, hemos de continuar poniendo en valor nuestros productos, sin olvidar ampliar la oferta y dirigiéndonos directamente al consumidor sin intermediarios", explica Julio.

 

Se necesita mucho coraje para emprender tan arduo camino en una isla minúscula, accesible sólo en embarcación (la nave militar que la visita 6 veces al año emplea 36 horas para alcanzar el puerto) o en pequeños aviones turísticos (sólo cuando el clima permite aterrizar en una pista con las dimensiones de un pañuelo).

 

Descubierta por el navegante español Juan Fernández mientras trataba de aprovechar la corriente de Humboldt para poner rumbo hacia el Sur, fue más tarde refugio del marinero escocés Alexander Selkirk, modelo del Robinsón Crusoe de Daniel Defoe, la isla fue utilizada como refugio de piratas y corsarios. Los primeros habitantes (prisioneros políticos) se establecieron en sus costas en la época de la independencia (1814), pero los auténticos colonos, de quienes desciende la comunidad de los actuales habitantes de la isla, llegaron mucho más tarde.

 

 



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