Desde hace 20 años, Slow Food defiende a los pequeños productores artesanales y sensibiliza a los consumidores para crear un sistema alimentario más sostenible, basado en el placer y en compartir una alimentación buena, limpia y justa.
Ha llegado el momento de dialogar con las instituciones europeas para promover nuestra filosofía y hallar soluciones comunes.
Esta colaboración es fundamental para definir políticas mejores, capaces de gestionar los paradigmas de la producción alimentaria y los problemas relacionados con ellos como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y nuestro impacto en los países en vías de desarrollo.
Las próximas políticas nos influirán a todos. Por eso invitamos a todos los ciudadanos europeos a participar en el debate y a unirse a Slow Food.