La biodiversidad es el conjunto de ecosistemas y de seres vivos, animales o vegetales, que pueblan el planeta.
- Es vital para la supervivencia de la raza humana y para la seguridad alimentaria.
- Es uno de los fundamentos de la existencia del hombre: proporciona recursos esenciales como alimentos, fibras, aire, agua, etc.
- Permite el desarrollo y la evolución de la agricultura y técnicas agrícolas, métodos de recolección y transformación, técnicas de cocina, consumo de alimentos y rituales de convivencia.
- Está estrechamente vinculada a la identidad de las comunidades.
- Permite que la naturaleza sobreviva adaptándose al cambio climático y medioambiental.
Slow Food está comprometida desde siempre con la defensa de la biodiversidad y no solo concede importancia a las especies silvestres, sino también a las domésticas, fruto de miles de años de selección por parte de comunidades agrícolas, ganaderas y pastoriles, y a los productos transformados tradicionales, resultado de saberes transmitidos de generación en generación.
Sin la biodiversidad, la naturaleza está destinada a extinguirse. En la actualidad la biodiversidad se encuentra gravemente amenazada por los sistemas agrícolas industrializados, la contaminación, la construcción salvaje y los mecanismos del mercado globalizado, así como por la extensión de los transgénicos (OGM).
Durante miles de años, las especies usadas para alimentar al hombre y la agricultura sumaban unas 10.000 especies. En la actualidad, el 90% de los alimentos consumidos por el hombre provienen de 120 especies. Solo 12 especies vegetales y 5 razas animales representan el 70% de todo el consumo alimentario humano.
Se estima que tres cuartos de la diversidad genética de los cultivos agrícolas han desaparecido en el último siglo.
Un tercio de las razas bovinas, ovinas y porcinas autóctonas han desaparecido o están a punto de hacerlo, y muchos alimentos transformados tradicionales (pan, carnes conservadas, quesos, etc.) corren el mismo riesgo.
Desde el punto de vista medioambiental, económico, social y cultural se trata de pérdidas muy graves.
Slow Food contribuye a proteger la biodiversidad promoviendo el conocimiento (indicando los productos tradicionales de cada zona, protegiendo las razas autóctonas y las variedades vegetales y ecotipos locales) y apoyando las cadenas cortas de producción-consumo (cultivo, ganadería, transformación).
Visite la página web de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad!