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Nuestra visión...
...por un futuro mejor
Hace muchos años que Slow Food promueve su actividad en el mundo de la agricultura, la producción, la distribución y el consumo alimentario.
Nuestra filosofía se basa en una serie de valores y objetivos (biodiversidad, sostenibilidad, tutela de los recursos naturales, desarrollo holístico...) y estamos convencidos de que estos mismos valores deben constituir los fundamentos de las nuevas políticas agrícolas comunitarias.
Slow Food quiere una Europa en la que el sistema agroalimentario preste mayor atención a los productos locales, a las culturas del territorio y a las exigencias de las comunidades que viven en él.
Nuestros objetivos:
- Un mayor conocimiento de los ecosistemas y una gestión detallada de los recursos naturales: aire, tierra, agua y biodiversidad.
- El reconocimiento del hecho de que ni los entornos rurales ni los urbanos pueden desarrollarse con armonía de forma autónoma.
- La creación de redes de comunidades rurales, ligadas no solo a los propios entornos y culturas, sino también a las poblaciones urbanas y a las instituciones académicas y científicas.
- Comunidades urbanas conscientes, capaces no solo de organizarse y de crear vínculos con las comunidades locales productoras que las rodean, sino también capaces de cultivar y producir parte de los alimentos que consumen.
- Apoyo a los jóvenes para animarles a desempeñar un papel fundamental en el mundo de la agricultura y de la producción alimentaria.
- Nuevas fórmulas para la transmisión de los saberes tradicionales y las formas de expresión artística y lingüística.
- Universidades e instituciones científicas capaces de mejorar los ecosistemas locales que integren saber tradicional y técnicas innovadoras.
- Reconocimiento del valor y la dignidad del trabajo y la profesionalidad de pequeños agricultores y pescadores.
- Consolidar identidades fuertes y culturas locales, que conforman las bases de la identidad y la cultura europeas.
Slow Food quiere alcanzar dichos objetivos con una estrategia holística, total y global: cada elemento tiene que interpretarse como una pieza de un gran mosaico. Todos los elementos son aspectos interdependientes de una estrategia global.
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