Slow Food
   

De los Vignerons d’Europe nace una propuesta para defender los vinos de terruño del Viejo Continente


France - 15 Apr 07

Hoy ha concluido, en el centro de congresos Corum de Montpellier, Vignerons d’Europe. Los vitivinicultores de toda Europa, convocados por Slow Food con el respaldo de la Región de Languedoc y Roussillon y del Área Metropolitana de Montpellier, el ayer y el hoy han llegado a un compromiso en un encuentro que tenía como finalidad hallar una respuesta común ante los desafíos apremiantes impuestos por un mercado cada vez más globalizado y por la inminente definición del proyecto de reforma de la viticultura de la Comisión Europea, que tendrá un impacto histórico en el sector. El debate ha tenido como resultado la elaboración de una propuesta estratégica sobre el papel de la vitivinicultura europea en el mercado global. El documento es el fruto de un reparto de responsabilidades por parte de importantes representantes de vinateros, un grupo franco-ítalo-esloveno-portugués que ha sido capaz de encontrar unidad (de esfuerzos) en la diversidad (de las experiencias de cada uno). Ha sido concebido y escrito con espíritu europeísta, cosa que no siempre parece estar presente en la política. El documento elaborado será publicado a partir del martes en la página www.vigneronsdeurope.com y durante los treinta días siguientes los vitivinicultores de toda Europa podrán enviar comentarios, observaciones y propuestas. El documento nace con dos premisas esenciales. La primera es que los vinos de terruño son el elemento distintivo de la viticultura europea, y como tal deben conservarse y apoyarse, favoreciendo la legibilidad y comprensibilidad de sus diferencias, sin empujarlos, por el contrario, hacia la homologación. La segunda es que los consumidores de hoy quieren poder elegir y conocer con toda transparencia el origen de los productos y sus características. En 2005 se gastaron 1.300 millones de euros, de los cuales el 45% para la destilación, el 37% para la reestructuración de los viñedos y el 13% para ayudas a los mostos. A la luz del análisis de estos gastos, se impone un esfuerzo de reflexión para entender dónde se ha cometido el error, dónde se han plantado viñas destinadas a la destilación. Éstos son los puntos esenciales del documento: Los vitivinicultores europeos reunidos en Montpellier dicen NO a las propuestas contra la viticultura europea: NO a la deslocalización de los viñedos; NO a los mostos importados de un país a otro incluso entre países de la comunidad europea sin transparencia sobre el origen de los productos: “producido en…. / made in…..” debe significar “de viñedos de ese país”; NO a la subvención de producciones destinadas a la destilación; NO a “enriquecimientos” para aumentar a bajo costo el grado alcohólico de vinos corrientes con unos rendimientos por hectárea muy elevados; a extirpaciones en las zonas no aptas para la viticultura, de viñedos destinados a la destilación y de viñedos que recurren sistemáticamente al enriquecimiento con ayudas europeas; NO a extirpaciones en las zonas proclives de montaña y de colina, y en las zonas históricas de gran tradición vitícola; NO a etiquetas equívocas que no dicen qué hay en la botella; a etiquetas más detalladas en cuanto a procedencia y métodos enológicos; a una reglamentación europea que autorice y organice la expresión colectiva de terruños en el marco de las denominaciones de origen para una gestión colectiva de un bien público a través de la delimitación de los terruños; la definición de una ética al servicio de los terruños; la definición de instrumentos conformes con esta ética. Los vitivinicultores de Europa afirman asimismo que el equilibrio de mercado es un medio, y el fin es obtener que el viticultor permanezca en su territorio para hacer el vino, para conservar el territorio, para defender el paisaje, para disfrute del consumidor. El documento final será enviado a la Comisaria europea de Agricultura Marianne Fischer-Boel y a todos los miembros del Parlamento europeo.